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	<title>Alberto Leiva</title>
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	<description>Sitio oficial del escritor y novelista  Alberto Leiva</description>
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		<title>El diario de Jensen cumple 15 años: un viaje que empezó en mi blog</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Leiva]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 24 Jun 2025 15:07:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>El diario de Jensen cumple 15 años: un viaje que empezó en mi blog Quién lo diría, cuanto tiempo ha pasado desde aquel entonces. Quince años nos separan de aquella noche de San Juan de 2010 donde mi primer blog al que titulé: «Todo final tiene un comienzo», echase a andar. Fue una decisión complicada, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong><em data-start="350" data-end="371">El diario de Jensen</em> cumple 15 años: un viaje que empezó en mi blog</strong></p>
<p><img fetchpriority="high" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1756 size-medium" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2021/11/IMG_0748-300x300.jpg" alt="" width="300" height="300" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2021/11/IMG_0748-300x300.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2021/11/IMG_0748-150x150.jpg 150w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2021/11/IMG_0748-768x768.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2021/11/IMG_0748-600x600.jpg 600w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2021/11/IMG_0748-100x100.jpg 100w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2021/11/IMG_0748.jpg 1024w" sizes="(max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>Quién lo diría, cuanto tiempo ha pasado desde aquel entonces. Quince años nos separan de aquella noche de San Juan de 2010 donde mi primer blog al que titulé: <em><strong>«Todo final tiene un comienzo»</strong></em>, echase a andar. Fue una decisión complicada, como a cualquier artista, ya sea escritor, pintor, escultor, etc. El mayor miedo y el paso más importante es el de publicar tu trabajo. Someterte a la crítica de alguien que posiblemente ni conozcas y que verá lo que tú en algún momento decidiste que sería genial, que sería tu gran obra.</p>
<p><span id="more-2211"></span>Todo fue gracias a <em>Jacklobo</em>, que más que amigo, para mí siempre fue otro de mis hermanos. En una de tantas conversaciones diarias en el ya desaparecido <em>Messenger</em>, me dijo algo que me cambió el chip. Me retó a crear un blog y escribir un capítulo semanal como si fuese una serie de televisión, cuando no existían las plataformas en streaming y teníamos que esperar una semana para ver un capítulo nuevo de la serie a la que estábamos enganchados. Me dijo: «Piénsalo, con que solo te lea una persona, ya es el doble del público que tienes ahora. Hazlo, nada puede salir mal». Esas palabras calaron demasiado hondo, lo típico que se repite una y otra vez. El caso es que lo hice.</p>
<p>Una de las mejores decisiones que he tomado como escritor ha sido dar ese paso. Era totalmente necesario. Además de <em>El diario de Jensen</em>, empecé a crear distintos relatos cortos. Incluso la gente que me leía me pedía que escribiese alguno sobre un tema. Para mi sorpresa, el público fue en aumento y me leían de todas partes del planeta gracias al maravilloso mundo de internet, la red de todos.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter wp-image-1686 size-full" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura2Bde2Bpantalla2B2017-04-232Ba2Blas2B19.57.35-e1750807735996.png" alt="" width="400" height="202" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura2Bde2Bpantalla2B2017-04-232Ba2Blas2B19.57.35-e1750807735996.png 400w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura2Bde2Bpantalla2B2017-04-232Ba2Blas2B19.57.35-e1750807735996-300x152.png 300w" sizes="(max-width: 400px) 100vw, 400px" /></p>
<p>Sin saberlo, estaba poniendo los cimientos de todo lo que vendría en estos quince años. Como mi primer libro con una editorial de Miami. Así dicho suena genial, iba a tener en mis manos aquello que siempre había imaginado, mi primer libro, lo que había salido de mi cabeza y que yo pensaba que era genial, se transformaría en un libro de verdad. Constaría de mis primeros relatos cortos y de poesías, sí, hubo una época en la que se me dio por pensar que podía escribir poesía. Por suerte esas &#8220;poesías&#8221; nunca más volverán a ver la luz.</p>
<p>Mi primer libro se llamó: <strong><em>«Todo final tiene un comienzo: Poesías y Relatos»</em></strong>.</p>
<p><img decoding="async" class="aligncenter size-medium wp-image-2212" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2025/06/51aZhE7Lb1L-194x300.jpg" alt="" width="194" height="300" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2025/06/51aZhE7Lb1L-194x300.jpg 194w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2025/06/51aZhE7Lb1L.jpg 324w" sizes="(max-width: 194px) 100vw, 194px" /></p>
<p>No tardé en descubrir el negocio oculto y desconocido que hay detrás de las <em>«editoriales sanguijuelas»</em>. Esas que se aprovechan de la ilusión de los escritores noveles para ganar dinero a costa de ellos. Sé que he vendido unos cuantos de esos libros y no he visto ni un solo céntimo. Como siempre pasa en estos casos, ya nadie contestaba al mail ni a las llamadas. Me costó unos cuantos años que retirasen mi libro de su catálogo de ventas. Obviamente no quería que viesen ni un solo céntimo más a mi costa.</p>
<p>Mi siguiente paso fue crear mi propia página web, pero no una página web cualquiera, quería que todo el mundo tuviese acceso a mis textos desde cualquier parte del mundo y en cualquier dispositivo. Gracias a mis conocimientos en informática y programación creé una página muy sencilla y en colores que facilitasen la lectura y redujesen la fatiga ocular. Todo esto lo iba compaginando con estudios y trabajo, sin dejar de lado lo que me apasiona: escribir, crear, investigar, retos imposibles y comunicar.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter wp-image-1684 size-medium" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura2Bde2Bpantalla2B2017-04-232Ba2Blas2B20.13.10-300x154.png" alt="" width="300" height="154" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura2Bde2Bpantalla2B2017-04-232Ba2Blas2B20.13.10-300x154.png 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/05/Captura2Bde2Bpantalla2B2017-04-232Ba2Blas2B20.13.10.png 400w" sizes="auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px" /></p>
<p>En esa época trabajaba en un trabajo que no requería demasiado esfuerzo mental, era demasiado mecánico y metódico. Era perfecto para seguir creando historias, dejar volar la creatividad en Oda situación, en cada conversación, en cada momento.</p>
<p>Era fascinante diseñar el próximo capítulo durante la semana, sabía por donde tirar, cuál sería el desenlace, pero no el camino, eso se lo dejé a la casualidad y a madurar la historia. Ahora os lo puedo contar, escribía el capítulo el día antes o el mismo día de la publicación. El resto del tiempo lo rellenaba con relatos, futuros comienzos de libros y lo más importante, qué va a pasar en el próximo capítulo de Jensen.</p>
<p>Era un auténtico subidón subir cada capítulo y esperar los comentarios de mis seguidores. Siempre venían a mi cabeza las mismas preguntas: ¿Les habrá gustado? ¿Habrá bajón de calidad? ¿Estaré perdiendo la cabeza? Y aunque sabía que había capítulos de transición que a priori no contaban nada, escondían mensajes para el futuro. Lanzaba mi botella con un mensaje dentro para el futuro. Lo cierto es que me encanta hacer estas cosas, y crear nexos de unión entre distintas historias.</p>
<p>Recuerdo que hubo un par de semanas en las que no pude subir un capítulo y mis lectores me odiaban por ello. Querían saber más, qué iba a pasar. No es fácil estar al 100% con la escritura y más con una novela que requiere todo tu tiempo. Era mi primera vez y quería demostrarme que era capaz de hacerlo, de terminarla, pero luchando con los problemas del día a día.</p>
<p>En el blog faltaron por publicarse los últimos diez capítulos. Eso tenía que estar reservado para el gran momento, cuando se pudiese disfrutar del peso del libro y el sonido de cada página al pasarla. Esto tuvo que esperar hasta el 2 de noviembre de 2021.</p>
<p>Pese a que la novela estaba escrita, no estaba bien escrita, no era el escritor que soy hoy y eso también es bonito. La progresión y el aprendizaje, cometer multitud de errores de los que aprender. Muchos se han quedado en el libro, no quería que fuese perfecto, tenía que tener la esencia de aquel momento y eso me parece precioso y lo que lo hace más perfecto.</p>
<p>Volví casi a reescribir cada capítulo, aumentando y borrando contenido con la ayuda de mi mayor crítica, mi pareja. La pobre tiene que aguantar las chaladuras de un escritor con demasiadas historias por contar.</p>
<p>La publicación la realicé con <a href="https://www.amazon.es/diario-Jensen-Alberto-Leiva-Pallares/dp/B09KN62T1P/ref=tmm_pap_swatch_0?_encoding=UTF8&amp;dib_tag=AUTHOR&amp;dib=eyJ2IjoiMSJ9.WkZlQ-y09Iudsf52ZMOv6Y96BVrfaEFdVgyUOyb7JBOHSOvkcdw8rMrfnA59bMww.Cvc1iqjHdnqutKsxCm1yWPCpXuMQqdWJVmhda9_rMZU" target="_blank" rel="noopener"><strong><em>Amazon</em></strong></a>, juré hace muchos años que si no tengo a una gran editorial detrás, paso de inventar cosas nuevas. Realizo yo todo el trabajo y listo, para bien o para mal es todo para mí. Un escritor nunca recupera el tiempo invertido a no ser que vendas miles y miles de copias, cosa que solo está al alcance de muy pocos y que llevan una gran editorial detrás que realiza todo el desembolso en medios y publicidad.</p>
<p>Con la publicación de Jensen decidí subir un peldaño más y crear mi propia página web de escritor, esta en la que estáis ahora.</p>
<p>Después de otra racha difícil, en la que las musas no me han acompañado, vuelvo a recargar las pilas y a querer escribir cosas nuevas. Quiero sacar algún libro nuevo y escribir la segunda y última parte de Jensen. Volveré a las frases y textos de Instagram, perfil que en el último año ha estado un poco abandonado, si echamos una visual a las publicaciones, se podría ver el típico matojo esférico que pasa botando por el lejano oeste bajo la atenta mirada de algún bandido que piensa su gran golpe mientras el Shérif del pueblo duerme la siesta a cualquier hora.</p>
<p>Me habría gustado contaros toda mi historia de escritor, pero en este post no toca, este solo podía ser por el 15 aniversario de la primera publicación en el blog con el <strong><em>«Capítulo 1 de El diario de Jensen»</em></strong>. Historia que empezó siendo un relato de zombies y que borré para crear a Jensen. La gente se merecía conocer su historia.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p>Si quieres conocer mi historia completa como escritor escucha <a href="https://albertoleiva.es/podcast/" target="_blank" rel="noopener">mis Podcast</a> donde explico todo el camino en cinco partes. Si no tienes cuenta en iVoox, puedes escucharlos en <em>Spotify, Amazon Music y en Apple Podcasts</em>.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Alberto Leiva</strong></p>
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		<title>Una comida inesperada en el restaurante Grosso Napoletano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Leiva]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 14 Jun 2024 10:57:33 +0000</pubDate>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2192" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_1.jpg" alt="grosso_napoletano_habana_1" width="450" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_1.jpg 450w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_1-169x300.jpg 169w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>«Una comida inesperada en el restaurante Grosso Napoletano»</strong></p>
<p>Lo mejor de los viernes es el momento en el que fichas y te vas del trabajo sabiendo que tienes el fin de semana para ti, para hacer lo que te de la gana sin preocupaciones y sin problemas. Aparcas todas las tareas pendientes del curro para que las solucione tu yo del lunes.</p>
<p><span id="more-2191"></span>Son las tres del mediodía y mi estómago ya está rugiendo desde hace un par de horas. Tengo antojo de pizza, pero no de una pizza cualquiera, me apetece la mejor pizza napolitana y eso solo puede estar en <strong>Grosso Napoletano</strong>. Por suerte tengo uno cerca, en el <em>Paseo de la Habana 27,</em> sin duda es uno de los mejores de todo Madrid.</p>
<p>Al entrar un camarero me recibe y me lleva hasta mi mesa, me pregunta si he probado la nueva pizza <em><strong>«Luigi Bros Edición Limitada»,</strong></em> que combina una base de pesto, salame napolitano, tomate simiesco y scamorza, con un toque final de albahaca fresca y aceite. Le digo que no, pero que tiene muy buena pinta lo que me ha dicho. Me comenta que es la creación del <em><strong>mejor pizzaiolo de 2024 de Grosso Napoletano,</strong></em> <em><strong>Sergio Leone</strong></em>. Está claro que no necesito nada más, mi estómago está deseando comerse esa pizza.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2198" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_7.jpg" alt="grosso_napoletano_2_7" width="800" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_7.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_7-300x300.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_7-150x150.jpg 150w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_7-768x768.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_7-600x600.jpg 600w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_7-100x100.jpg 100w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>De entrante me pido mi favorito, la <em><strong>«Provola Affumicata»</strong></em>, que se compone de queso ahumado fundido, preparado en horno de leña con salsa de tomate San Marzano, orégano y albahaca. Va acompañada de su increíble focaccia. Es realmente delicioso. La verdad es que no tardan mucho en servirte y eso me encanta, hay otros restaurantes en los que tardan un montón.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2193" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_2.jpg" alt="grosso_napoletano_habana_2" width="800" height="450" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_2.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_2-300x169.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_2-768x432.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_2-600x338.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>De beber me he pedido la cerveza artesanal italiana <em><strong>«Amacord Volpina»</strong></em>, una Premium Red Ale con lúpulo y maltas especiales que te deja un final amargo suave. Está muy, muy rica.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2194" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/groso2_3.jpg" alt="grosso_napoletano_habana_3" width="800" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/groso2_3.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/groso2_3-300x300.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/groso2_3-150x150.jpg 150w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/groso2_3-768x768.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/groso2_3-600x600.jpg 600w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/groso2_3-100x100.jpg 100w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>Justo cuando estoy sumergiendo un trozo de focaccia en este mar de tomate y queso, alguien pasa muy rápido por detrás de mí y deja caer un papel. No me ha dado tiempo a ver quien era, bajó por las escaleras que van hacia el baño. Me como el trozo de focaccia bañado en queso y tomate y abro la nota.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2195" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_4.jpg" alt="grosso_napoletano_habana_4" width="800" height="698" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_4.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_4-300x262.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_4-768x670.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_4-600x524.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>En ella pone: <em>«Solo los verdaderos gladiadores encuentran el camino hacia la gloria»</em>. Puff, la gente está fatal de la cabeza. Termino mi entrante y al terminar, llega mi pizza <em><strong>«Luigi Bros»</strong></em>, el olor y la pintaza es increíble. Con el primer bocado mis papilas gustativas se van de viaje a Nápoles. Simplemente es espectacular, la masa, el queso, el salame, el pesto… La unión de los ingredientes es simplemente perfecta.</p>
<p>Cuando llevo la mitad de la pizza, se escucha un grito en el baño. Todos los presentes nos giramos hacia las escaleras y un murmullo de dudas se hace eco de la situación. Uno de los camareros baja corriendo y otro dice que no pasa nada, que sigamos disfrutando de nuestra comida. Que raro, en fin, no puedo dejar de comer esta pizza, es realmente deliciosa.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2196" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_5.jpg" alt="grosso_napoletano_habana_1" width="450" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_5.jpg 450w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_5-169x300.jpg 169w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p>Para mi sorpresa, debajo del último trozo de la pizza hay otra nota. En ella pone: <em>«Solo la gloria te dejará salir de la arena»</em>. No entiendo absolutamente nada. Llamo al camarero y le digo que debajo de mi pizza estaba esta nota. Al verla, me dice que no sabe como ha llegado eso hasta ahí, me retira el plato vacío y se va a por mi postre. Un delicioso <em><strong>helado de chocolate</strong></em>. La verdad es que ya estoy lleno, pero el helado siempre apetece y más en verano.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2197" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_6.jpg" alt="grosso_napoletano_habana_6" width="800" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_6.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_6-300x300.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_6-150x150.jpg 150w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_6-768x768.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_6-600x600.jpg 600w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/06/grosso2_6-100x100.jpg 100w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>Al terminar, pago y me voy al baño, tengo curiosidad por ver que hay ahí abajo, además mi vejiga dice que ya no puede más, la cerveza tiene estas cosas.</p>
<p>Al bajar veo una especie de sala vip acristalada con una mesa grande y un grupo de gente sentada. No tienen ni comida ni bebida y están vestidos de gladiadores. Al notar mi presencia todos giran sus cabezas y se quedan mirándome fijamente. Un escalofrío recorre mi espalda, hay algo en sus miradas que me da muy mal rollo. Respiro profundo y entro en el baño. Mira que hay gente rara en el mundo.</p>
<p>Al salir mi cuerpo se queda paralizado. El grupo de gente rara está de pie, mirando hacia mí y con las espadas desenvainadas. ¿Esta gente qué hace aquí y porqué van así vestidos? Trago saliva mientras uno de ellos extiende su brazo con una nota en la mano para que yo la coja. En ella pone: <em>«Solo una palabra te dará la gloria y podrás salir victorioso de la arena»</em>.</p>
<p>Estoy alucinando, pero la única palabra que viene a mi cabeza es una que me dijo el camarero al llegar, <em><strong>«Luigi Bros»</strong></em>, la pizza edición limitada hasta el 30 de junio en todos los restaurantes de España. Justo en el momento de decirlo, los Gladiadores comienzan a golpear su espada contra su pecho y se inclinan como haciendo una reverencia. Otro de los Gladiadores me da otra nota, al abrirla pone: <em>«Has conseguido la gloria, ahora formas parte de los Vincitore de Grosso Napoletano. Solo los elegidos pueden vernos. Esperamos volver a verte pronto»</em>. En ese momento se desvanecieron como si fueran humo.</p>
<p>Sonrío fingiendo entereza, hago una pequeña reverencia y me voy por donde he venido. No sé muy bien ni porqué he hecho esto, pero así me ha salido. Ha sido un tanto raro, pero pienso volver mas bien pronto que tarde a comer otra pizza, <em><strong>«Luigi Bros»</strong></em>, su sabor es demasiado increíble.</p>
<p style="text-align: right;"><strong>Alberto Leiva</strong></p>
<p><em>(Colaboración con la cadena de restaurantes Grosso Napoletano. Este relato está creado en base a la nueva Pizza Luigi Bros edición limitada, disponible en todos los locales de España hasta el 30 de junio de 2024).</em></p>
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		<title>Una experiencia en Cercedilla</title>
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		<pubDate>Tue, 07 May 2024 18:31:02 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>«Una experiencia en Cercedilla» Con la llegada del fin de semana, siempre apetece hacer algo distinto. Coger un tren hacia alguna parte y pasar un día diferente. Lo bueno de Madrid es que tiene buena comunicación con todos los pueblos y ciudades, sino es con el tren, es con el autobús o alguna de estas [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2182" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/taberna-pompeyana.jpg" alt="taberna pompeyana" width="566" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/taberna-pompeyana.jpg 566w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/taberna-pompeyana-212x300.jpg 212w" sizes="auto, (max-width: 566px) 100vw, 566px" /></p>
<p style="text-align: center;"><strong>«Una experiencia en Cercedilla»</strong></p>
<p>Con la llegada del fin de semana, siempre apetece hacer algo distinto. Coger un tren hacia alguna parte y pasar un día diferente. Lo bueno de Madrid es que tiene buena comunicación con todos los pueblos y ciudades, sino es con el tren, es con el autobús o alguna de estas aplicaciones de compartir coche. Esta vez me apetece ir a la sierra, a algún pueblo tranquilo y desconectar del bullicio y el estrés de la gran ciudad.</p>
<p>La verdad es que no llevo un rumbo fijo, estoy en la estación de tren de Chamartín y el próximo tren de cercanías que sale es hacia Cercedilla en cinco minutos. Perfecto, allá voy.</p>
<p><span id="more-2172"></span>El viaje se pasa bastante rápido disfrutando del paisaje, ya puedo sentir el olor del aire fresco de la sierra. La verdad es que nunca he ido hasta Cercedila y eso que está bastante cerca, a una hora más o menos.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2173" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/estacion-de-cercedilla.jpg" alt="Estacion de cercedilla" width="800" height="600" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/estacion-de-cercedilla.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/estacion-de-cercedilla-300x225.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/estacion-de-cercedilla-768x576.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/estacion-de-cercedilla-600x450.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>Al llegar y bajarme del tren descubro una estación muy bonita, de esas antiguas que parecen de película. Al parecer, este no es el centro del pueblo, eso me ha dicho un amable señor que estaba sentado en un banco al salir de la estación. Me dice que me acompaña, va en la misma dirección y su mujer le está esperando para comer. Es curioso cuando alguien se presta a ayudarte de esta manera, típico de los pueblos y que cada vez tiende más a desaparecer. Ojalá en las grandes ciudades fuéramos más humanos y dejásemos de caminar de prisa porque siempre llegamos tarde. Nos dejamos absorber por el estrés que envuelve nuestro día a día.</p>
<p>Por el camino me cuenta que Cercedilla está a una altura de unos 1.159 metros de altura, que los inviernos son muy fríos y el pueblo con nieve es precioso. También me dice que en verano la temperatura es más fresca que en el centro de Madrid, que por lo menos aquí pueden respirar. Podría decirle que esa información ya la conozco, pero su cara de emoción al contármelo, solo me hace asentir y poner cara de asombro, como si acabase de descubrir algo nuevo.</p>
<p>Pasamos por un paso a nivel, algo que me encanta, me recuerda cuando era pequeño y jugaba con mi tren de juguete. Tenía una parte que era un paso a nivel por donde pasaban los vaqueros con las carretas antes de que les asaltaran los indios. Me encantaba montarme mis propias películas.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2174" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/paso-a-nivel.jpg" alt="paso a nivel" width="450" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/paso-a-nivel.jpg 450w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/paso-a-nivel-169x300.jpg 169w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p>Le pregunto al señor dónde puedo comer y me recomienda la <strong>«Taberna y Pizzería el Vesubio de Pompeya». </strong>El menú cuesta unos 13€ y la comida es excelente. Me dice que él va a comer ahí con su mujer. Le digo que me parece perfecto, comeré allí. No tardamos mucho más en llegar. El paseo desde la estación hasta el centro del pueblo son unos quince minutos. Hay un montón de casas de piedra y es muy bonito. El señor me invita a sentarme con ellos, pero le digo que no, que tengo que hacer unas gestiones mientras como. La verdad es que no tengo nada que hacer, pero no quiero molestarles comiendo, la mujer ni siquiera sabe quién soy, bueno y él tampoco, solo un desconocido que llegó en tren y que preguntó por dónde estaba el centro del pueblo.</p>
<p>La camarera es muy amable y con la bebida me trae una tapa de patatas alioli. Están realmente buenas. Mira que es fácil prepararlas y en algunos restaurantes te ponen cualquier cosa menos patatas alioli.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2175" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/patatas-alioli.jpg" alt="Patatas alioli" width="577" height="616" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/patatas-alioli.jpg 577w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/patatas-alioli-281x300.jpg 281w" sizes="auto, (max-width: 577px) 100vw, 577px" /></p>
<p>Al terminarlas llega mi primer plato, Pisto con un huevo. Huele espectacular, pero el sabor es infinitamente superior. Justo con el primer bocado llega un señor, pero ya no quedan mesas. El señor le dice que por favor si puede darle de comer aunque sea en la barra, porque no puede irse a otro sitio, tiene que comer aquí. Mi mesa es bastante grande, no sé muy bien porqué, pero le hago una señal a la camarera y le digo que si quiere puede comer aquí. El señor me da las gracias y se sienta conmigo. Pide su menú y me dice que hoy es un día muy importante y tiene que comer aquí.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2176" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/pisto.jpg" alt="pisto" width="645" height="600" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/pisto.jpg 645w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/pisto-300x279.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/pisto-600x558.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 645px) 100vw, 645px" /></p>
<p>Al poco rato llega su primer plato, una paella que tiene una pinta increíble. Yo apenas he comido mi pisto en este transcurso de tiempo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2177" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/paella.jpg" alt="paella" width="800" height="492" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/paella.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/paella-300x185.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/paella-768x472.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/paella-600x369.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>El señor me cuenta que hoy es su aniversario de casados y que ha quedado a comer con su mujer. Le digo que está comiendo conmigo y que entonces no va a comer con ella. Él sonríe y me dice que ella ya no puede comer, pero que está sentada a nuestro lado. Un escalofrío recorre mi cuerpo al ver la silla vacía. En ese momento la camarera me trae mi segundo plato, un churrasco de ternera con patatas fritas. El olor hace que me olvide por un momento de lo que está pasando. Si la situación en la pizzería de la semana pasada fue extraña, esta ni te cuento. Ver a mi jefe cenando con su mujer y que apareciese su amante fue algo que será difícil de olvidar. La semana en la oficina fue bastante emocionante, pero ese no es el tema ahora mismo.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2178" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/churrasco-de-ternera.jpg" alt="churrasco de ternera" width="800" height="450" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/churrasco-de-ternera.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/churrasco-de-ternera-300x169.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/churrasco-de-ternera-768x432.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/churrasco-de-ternera-600x338.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>El sabor del churrasco es espectacular, no puedo describirlo con palabras, simplemente es un viaje por el Olimpo. La camarera le trae el segundo plato al señor, unos muslos de pollo con salsa y patatas fritas, la verdad es que también huele de miedo y tiene una pintaza increíble.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2179" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/pollo.jpg" alt="pollo" width="800" height="450" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/pollo.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/pollo-300x169.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/pollo-768x432.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/pollo-600x338.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>Respiro profundamente y le pregunto al señor que por qué dice que su mujer está sentada con nosotros en la mesa. Me dice que solo puede verla en los sitios en los que sueña con ella. Es decir, esta noche ha soñado con ella. Comían en este restaurante, en una mesa con un chico al que no podía verle la cara porque no le conocía. Esto se está volviendo muy extraño. La culpa es mía por no sentarme con el señor que me acompañó hasta aquí. Me dice que su mujer ha fallecido hace cinco años y que al principio no entendía como se comunicaba con él por los sueños, pero que ahora, cada vez que sueña con ella, sabe que tiene que ir a ese sitio y pasar un rato con ella. A veces es muy breve, pero puede verla y charlar con ella. Le digo que no le ha dicho nada y me dice que sí, que lo hace, por medio de los pensamientos, que sabe que suena como una locura, pero que él puede hacerlo.</p>
<p>Al rato la camarera me trae mi postre, un brownie de chocolate con nueces.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2180" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/brownie.jpg" alt="brownie" width="800" height="450" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/brownie.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/brownie-300x169.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/brownie-768x432.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/brownie-600x338.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>Le digo al señor si ella puede hacer algo para que yo sepa que está ahí. Me dice que sí, que mire el servilletero. Un escalofrío recorre mi espalda al ver como se mueve lentamente. No me lo puedo creer, ahora mismo me gustaría salir corriendo de aquí. El señor me dice que no me preocupe, justo en este momento la camarera le trae su postre, un trozo de tarta de queso.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2181" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/tarta-de-queso.jpg" alt="tarta de queso" width="800" height="450" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/tarta-de-queso.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/tarta-de-queso-300x169.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/tarta-de-queso-768x432.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/tarta-de-queso-600x338.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>Mi mujer dice que no tengas miedo, que tú también estás con alguien, un señor alto de ojos azules con cara de felicidad. Dice que te cuida allá a donde vas y que puedes estar tranquilo por todas tus inquietudes, que todo se solucionará. No puede ser. No puedo evitar un par de lágrimas que se escapan de mis ojos al saber de quién me está hablando. No entiendo nada. En este momento el señor llora y dice: <em>«hasta la próxima mi amor»</em>, mirando hacia la silla vacía. Se levanta sin decir nada, deja dinero en la barra mientras le dice algo a la camarera y se va.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2183" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/salida.jpg" alt="salida" width="450" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/salida.jpg 450w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/salida-169x300.jpg 169w" sizes="auto, (max-width: 450px) 100vw, 450px" /></p>
<p>Me levanto a toda prisa y le digo a la camarera que me cobre porque tengo que irme detrás del señor, pero ella me dice que él ya ha pagado lo de los dos. Le pregunto si le conoce y me dice que no, que es la primera vez que le ve. Salgo corriendo del local y el señor ya no está. Doy unas cuantas vueltas por el pueblo intentando localizarlo, pero nada, es imposible.</p>
<p>Ya está anocheciendo, me vuelvo a la estación de tren y me voy a mi casa.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2184" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/cercedilla-de-noche.jpg" alt="cercedilla de noche" width="800" height="549" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/cercedilla-de-noche.jpg 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/cercedilla-de-noche-300x206.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/cercedilla-de-noche-768x527.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/05/cercedilla-de-noche-600x412.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>El día ha resultado ser demasiado raro. Todo por la casualidad de coger ese tren que salía en cinco minutos hacia un pueblo. Tal vez fue la casualidad o quien sabe, como dijo el señor ya estaba escrito que tenía que pasar para que viese a su mujer.</p>
<p>Ahora mismo lo único que me apetece es llegar a casa y asimilar todo esto.</p>
<p style="text-align: right;"><a href="https://taplink.cc/albertelp" target="_blank" rel="noopener"><strong>Alberto Leiva</strong></a></p>
<p><em><br />
(Experiencia en el restaurante: «<strong><a href="https://www.tabernavesubio.com" target="_blank" rel="noopener">Taberna Pizzería el Vesubio de Pompeya</a></strong>» </em>de Cercedilla<em>. Este relato está creado en base a la grata experiencia vivida en este restaurante en el que me han atendido tan bien y la comida estaba realmente exquisita).</em></p>
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		<title>Una cena inesperada en el restaurante Grosso Napoletano</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Leiva]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 26 Apr 2024 16:47:16 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Esta semana está siendo un auténtico infierno. Mi jefe cada día es más insoportable. Hoy la ha tomado con el chico nuevo de prácticas, nunca me acuerdo de su nombre, sé que empieza por Ja&#8230; Jai&#8230; Jav&#8230; nada, yo siempre me dirijo hacia él evitando nombrarle. Sé que es algo feo y que debería saberlo, [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-2159" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4486-1024x628.jpeg" alt="Grosso Napoletano" width="800" height="491" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4486-1024x628.jpeg 1024w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4486-300x184.jpeg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4486-768x471.jpeg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4486-600x368.jpeg 600w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4486.jpeg 1170w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p class="p1"><span class="s1"><br />
Esta semana está siendo un auténtico infierno. Mi jefe cada día es más insoportable. Hoy la ha tomado con el chico nuevo de prácticas, nunca me acuerdo de su nombre, sé que empieza por Ja&#8230; Jai&#8230; Jav&#8230; nada, yo siempre me dirijo hacia él evitando nombrarle. Sé que es algo feo y que debería saberlo, pero no va a durar mucho en la empresa, como tantos otros que pasaron en los últimos diez años. A veces pienso que el jefe solo los contrata para gritarles y así liberar la tensión del día a día. Muchos no aguantan ni una semana, como aquel con pelo largo que al tercer grito, le llamó de todo y le dio una patada en la tibia al jefe. Cogió sus cosas y se fue. Recuerdo que ese día todos nos giramos a la vez y vimos la escena, más de uno no pudimos evitar reírnos al ver al ogro en el suelo frotándose la pierna y gritando con la la lagrimilla en el ojo.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Ya son las nueve de la noche y mi estómago empieza a rugir como un león enfurecido. Por suerte, al bajar de la oficina hay un restaurante nuevo que inauguraban hoy. Al acercarme, una chica me entrega un papel de publicidad en el que pone: <em>«<strong>Restaurante Grosso Napoletano</strong>, la verdadera pizza artesana Napoletana. Entra y prueba nuestra pizza <strong>Hellboy edición limitada</strong>, solo hasta el 12 de mayo.»</em></span><span id="more-2157"></span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Pues no se hable más, es viernes y me apetece cenar algo rico. Por suerte, al ser todavía las nueve, hay poca gente haciendo la cola para entrar. Un camarero me lleva a mi mesa y me recomienda la nueva <strong><em>Pizza Hellboy</em></strong> que anunciaba el papel publicitario. Me dice que fue creada junto al ganador del premio <strong><em>Pizza of the Year 2023, Paulie Gee</em></strong>. Es Una pizza con base de tomate San Marzano, mozzarella fiordilatte, soppressata piccante, parmigiano-reggiano y un toque final de <em>Hot Honey</em>.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Acepto la propuesta y a mayores me pido el entrante: <strong><em>Provola Affumicata</em></strong>, q</span><span class="s1">ue es una cazuela de queso ahumado fundido, preparado en horno de leña con salsa de tomate San Marzano, orégano y albahaca. Acompañada de su increíble focaccia.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Al rato y por casualidades del destino, entran a la vez en el local, pero por separado, mi jefe con su mujer y detrás, el chico de melena que estuvo de prácticas acompañado de su novia. Parece que la cena se va a poner interesante. Los camareros los sientan con una mesa de separación, donde hay una pareja joven compartiendo su cena con mucho amor. Yo estoy justo detrás de ellos, a la distancia perfecta para no perderme ni un detalle.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-2160" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4487-1024x657.jpeg" alt="PROVOLA AFFUMICATA" width="800" height="513" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4487-1024x657.jpeg 1024w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4487-300x193.jpeg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4487-768x493.jpeg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4487-600x385.jpeg 600w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4487.jpeg 1170w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>Justo en este momento llega mi entrante, con una pintaza y un olor increíble. Justo a tiempo para disfrutar de esta película. Nunca pensé que mi viernes mejoraría tanto. Cojo un trozo de focaccia y lo sumerjo en esta cazuela del deseo, impregnando la masa con la mezcla del queso y el tomate. Al meterla en la boca se encienden todos los sentidos, está exquisito.</p>
<p class="p1"><span class="s1">Los dos ya se han dado cuenta de que comparten restaurante. El chico se está poniendo algo nervioso y mi jefe está incómodo, le conozco lo suficiente como para saber que está a punto de echar humo por la cabeza. La pareja del medio está en su propio mundo, se dan de comer el uno al otro con risas tímidas y alguna caricia. Son adorables.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Sin darme cuenta me he comido el aperitivo y sin tener que avisar a nadie, el camarero hizo acto de presencia con toda su educación y amabilidad, para retirar el aperitivo y dejarme la super pizza Hellboy. Sonrío, le doy las gracias y cojo mi primer trozo de pizza que huele espectacular.</span></p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-large wp-image-2161" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4488-885x1024.jpeg" alt="Pizza Hellboy" width="800" height="926" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4488-885x1024.jpeg 885w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4488-259x300.jpeg 259w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4488-768x888.jpeg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4488-600x694.jpeg 600w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4488.jpeg 1170w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>Con el primer mordisco no puedo evitar cerrar los ojos, el sabor es impresionante, me encanta. Al rato empiezo a notar el picante como se agarra con todas sus fuerzas a mi boca. El punto perfecto para que cada mordisco sea un placer.</p>
<p class="p1"><span class="s1">Me como la pizza lentamente mientras observo mi película improvisada. Mi jefe no le quita la vista de encima al chico, por experiencia sé que esto no va a acabar bien. No he conocido a persona más desagradable, maleducada, egoísta y un largo etcétera de adjetivos negativos. La mujer está incómoda y puedo escuchar como le dice que está cansada de su carácter y sus formas, que le está dando vergüenza y que por favor se comporte. Él le contesta alzando la voz que no piensa irse del restaurante, que ha ido a probar la pizza Hellboy y que no se va a ir sin probarla. Que por un niñato malcriado y melenudo no se va a mover.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Se va a liar, si es que era visto, yo mientras aquí estoy, comiendo mi pizza con la boca llena de picante pero sin poder dejar de comer está ambrosía. Para mi sorpresa, quien contesta no es el chico, sino su novia, que le dice que cierre el pico si no quiere comerse la pizza de un bocado. La mujer de mi jefe se gira rápidamente hacia la chica y con la cara transformada le dice que quién es ella para hablarle así a su marido.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">En estos momentos ya no soy yo solo quien está viendo la peli, todos los comensales están mirando y comentando la situación, a excepción de la pareja joven, que siguen ajenos al mundo, en su burbuja.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">Un camarero se pone en medio de la disputa y les pide que por favor se tranquilicen y si quieren cambiarse de mesa para estar más alejados. Las dos partes se niegan mientras muerden su pizza Hellboy. La situación es surrealista, tengo curiosidad por ver como acaba esto. Yo sigo con mi pizza que ya solo me quedan dos trozos.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">De pronto, dos chicas entran y un camarero las lleva hacia su mesa, justo al lado de mi jefe, que se queda pálido. Una de las chicas le ve y se acerca a saludarle llamándole «amor». Su mujer se gira abriendo los ojos y la boca con cara desencajada al ver como la chica le da un beso en la boca a su marido. Se levanta a toda prisa escandalizada y tirando la mesa del sobresalto. La chica le pregunta a mi jefe quién es esa señora y porqué está con ella. Él tartamudea y no dice nada coherente. El chico de melena y su novia no paran de reírse. Yo ya estoy con mi último trozo de pizza en mis manos. <em>—¡Soy su mujer! —</em>dice ella gritándole a la chica. La cual le contesta que ella es su mujer y que él debería estar de viaje en New York.</span></p>
<p class="p1"><span class="s1">No me esperaba para nada este giro de los acontecimientos. La mujer le da una bofetada a mi jefe con tanta fuerza que le deja un lado de la cara totalmente roja. Seguidamente se da la vuelta y se va. La chica hace lo mismo, pero del otro lado de la cara y se va. Él reacciona a los pocos segundos y se va detrás de ellas corriendo. En ese momento, el chico de melenas dice en alto: <em>«ahí va Hellboy»</em>. Tras el comentario, todos los clientes del restaurante no podemos evitar reírnos.</span></p>
<p style="padding-left: 40px;"><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2162" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4489.jpeg" alt="Tiramisu" width="812" height="568" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4489.jpeg 812w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4489-300x210.jpeg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4489-768x537.jpeg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2024/03/IMG_4489-600x420.jpeg 600w" sizes="auto, (max-width: 812px) 100vw, 812px" /></p>
<p class="p1"><span class="s1">Justo con mi último bocado de pizza, apareció el camarero para traerme el postre, un tiramisú exquisito en sabor y textura. La pareja que estaba en medio del drama, ni siquiera se han enterado de lo que ha pasado, ahora mismo están compartiendo su postre. Yo termino el mío, pago y me voy a mi casa. Tengo curiosidad por saber como estará la cara de mi jefe el lunes por la mañana.</span></p>
<p style="text-align: right;"><a href="https://taplink.cc/albertelp" target="_blank" rel="noopener"><strong>Alberto Leiva</strong></a></p>
<p><em><br />
(Colaboración con la cadena de restaurantes Grosso Napoletano. Este relato está creado en base a la nueva Pizza Hellboy edición limitada, disponible en todos los locales de España hasta el 12 de mayo de 2024).</em></p>
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		<title>¿Hay que sufrir para escribir cosas emocionantes?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Leiva]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 04 Dec 2023 10:33:14 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>La idea de que todos los escritores sufrimos para crear grandes obras, es posiblemente uno de los mayores mitos de la escritura. Como en todo, depende de cada escritor y de sus «problemas personales». Entonces, si nos enfrentamos a la gran pregunta: ¿Hay que sufrir para escribir cosas emocionantes? Lo cierto, es que no es [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2145" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/12/pen-4163403_1280-1.jpg" alt="¿Hay que sufrir para escribir cosas emocionantes?" width="900" height="599" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/12/pen-4163403_1280-1.jpg 900w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/12/pen-4163403_1280-1-300x200.jpg 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/12/pen-4163403_1280-1-768x511.jpg 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/12/pen-4163403_1280-1-600x399.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 900px) 100vw, 900px" /></p>
<p><span style="color: #000000;">La idea de que todos los escritores sufrimos para crear grandes obras, es posiblemente uno de los mayores mitos de la escritura. Como en todo, depende de cada escritor y de sus «<em>problemas personales»</em>. Entonces, si nos enfrentamos a la gran pregunta: <strong>¿Hay que sufrir para escribir cosas emocionantes?</strong> Lo cierto, es que no es nada fácil escribir, pero no es imposible.</span><span id="more-2144"></span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Desafiando el Mito del Escritor Torturado:</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">El mito del escritor que sufre como condición indispensable para la creación de obras maestras ha alimentado la percepción romántica de la escritura. Sin embargo, es crucial desafiar este mito y explorar otras formas de encontrar inspiración y emotividad en nuestras historias. Todo empieza en el día a día y en saber caminar paso a paso.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Explorando las Emociones Humanas:</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">Para que nuestros textos sean emocionantes no es necesario que seamos almas en pena y nos flagelemos con lo mal que nos va y lo mucho que nos cuesta escribir. Si queremos llegar a lo más profundo de nuestro lector y queremos que se le remueva el corazón creando un cóctel de emociones, lo que debemos hacer, es escribir con nuestra verdad. Ser sinceros y exponer lo que a nosotros mismos nos hace sentir emociones. Podemos sentirnos como bichos raros, pero te aseguro que hay muchos más bichos raros como tú.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Creación desde la Empatía:</strong></span></p>
<p><span style="color: #000000;">La empatía se presenta como una poderosa herramienta para los escritores. Obviamente no te van a pasar todas las cosas de las que vas a escribir, pero sí que puedes empaparte de tus vivencias y las de más personas. En este aspecto, si quieres transmitir al máximo, tienes que ser una esponja de emociones. Al comprender las emociones de otros, podemos infundir autenticidad en nuestros personajes y tramas, creando conexiones emocionales fuertes sin necesidad de sufrir personalmente.</span></p>
<p><span style="color: #000000;"><strong>Consejos Prácticos para una Escritura Emocionante sin Sufrir:</strong></span></p>
<ol>
<li><span style="color: #000000;"><strong>Observa el mundo a tu alrededor:</strong> Encuentra inspiración en la vida cotidiana, observa las interacciones humanas y capta los matices emocionales que te rodean.</span></li>
<li><span style="color: #000000;"><strong>Vive experiencias variadas:</strong> Amplía tu gama de experiencias para tener un repertorio emocional rico para extraer al escribir.</span></li>
<li><span style="color: #000000;"><strong>Crea desde la alegría:</strong> Experimenta con la creación desde estados emocionales positivos. La alegría, la felicidad y la gratitud pueden ser fuentes poderosas de inspiración.</span></li>
<li><span style="color: #000000;"><strong>Humaniza a tus personajes:</strong> Asegúrate de que tus personajes sean tridimensionales y puedan conectar con las emociones del lector, independientemente de si reflejan tus propias experiencias.</span></li>
</ol>
<p><span style="color: #000000;">En el viaje de la escritura emocionante, no hay una única senda pavimentada con sufrimiento. La conexión con las emociones humanas, la empatía y la diversidad de experiencias son clave para construir historias auténticas y emocionantes. Al desafiar la noción de que el sufrimiento es el único camino, abrimos puertas a una escritura más rica y significativa. Así que, escritor, ¿hay que sufrir para escribir cosas emocionantes? La respuesta puede residir en la exploración de todas las facetas de la vida, descubriendo nuevas formas de expresar las emociones que laten en el corazón de nuestras historias. ¡Sumérgete en la creación literaria con una perspectiva fresca y descubre el potencial infinito de tu pluma!</span></p>
<p><span style="color: #000000;">En mi caso, escribir una historia puede estresarme mucho, pero la emoción y la satisfacción de crear algo nuevo me llena de creatividad y ganas. Así que, escritor, si me estás leyendo, escribe, escribe y escribe.</span></p>
<p style="text-align: right;"><a href="https://taplink.cc/albertelp" target="_blank" rel="noopener"><strong>Alberto Leiva</strong></a></p>
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		<title>¿Qué es Amazon Kindle Unlimited?</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Leiva]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 28 Nov 2023 07:00:39 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>¿Qué es Amazon Kindle Unlimited? La explicación más corta y sencilla para que todo el mundo la entienda, sería: &#8220;Amazon Kindle Unlimited es el Netflix de los libros&#8221;. En efecto, es un modelo de negocio bajo suscripción mensual con el que podemos acceder a millones de libros en todo el mundo. Tenemos que registrarnos en [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2126" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/Captura-de-pantalla-2023-11-27-a-las-20.04.18.png" alt="Amazon Kindle Unlimited Post" width="800" height="342" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/Captura-de-pantalla-2023-11-27-a-las-20.04.18.png 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/Captura-de-pantalla-2023-11-27-a-las-20.04.18-300x128.png 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/Captura-de-pantalla-2023-11-27-a-las-20.04.18-768x328.png 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/Captura-de-pantalla-2023-11-27-a-las-20.04.18-600x257.png 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p><strong>¿Qué es Amazon Kindle Unlimited?</strong></p>
<p>La explicación más corta y sencilla para que todo el mundo la entienda, sería: <em><strong>&#8220;<a href="https://www.amazon.es/kindle-dbs/hz/subscribe/ku" target="_blank" rel="noopener">Amazon Kindle Unlimited</a></strong><strong> es el Netflix de los libros&#8221;</strong></em>. En efecto, es un modelo de negocio bajo suscripción mensual con el que podemos acceder a millones de libros en todo el mundo. Tenemos que registrarnos en la página web oficial y dispondremos de dos meses gratuitos, a partir del tercero nos cobrarán 9,99€. También tenemos la opción de darnos de baja antes de que finalicen los dos meses de prueba si no nos convence y no nos cobrarán absolutamente nada, pero podremos disfrutar de sus beneficios hasta la fecha fin de la versión de prueba.<span id="more-2124"></span></p>
<p><strong>¿Cómo funciona Amazon Kindle Unlimited?</strong></p>
<p>Una vez que nos hemos registrado, solo tenemos que buscar libros en el buscador de <em><strong><a href="https://www.amazon.es/b?node=599364031&amp;ie=UTF8&amp;tag=hydes-21&amp;hvadid=217178552850&amp;hvpos=&amp;hvexid=&amp;hvnetw=g&amp;hvrand=17688999735357867398&amp;hvpone=&amp;hvptwo=&amp;hvqmt=e&amp;hvdev=c&amp;ref=pd_sl_3ia838khfb_e" target="_blank" rel="noopener">Amazon</a></strong></em>. Una vez que elegimos uno, tenemos que verificar que ese libro esté incluido en el servicio de Amazon Kindle Unlimited, para ello, en donde está la opción de eBook, tiene que poner <strong><em>&#8220;Versión Kindle 0,00€ Kindle Unlimited&#8221;</em></strong>. Ahí pinchamos en comprar, aunque no nos cobrarán nada porque es gratis. En ese momento ya será nuestro.</p>
<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2127" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/Captura-de-pantalla-2023-11-27-a-las-19.36.15.png" alt="El diario de Jensen Kindle Unlimited" width="800" height="429" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/Captura-de-pantalla-2023-11-27-a-las-19.36.15.png 800w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/Captura-de-pantalla-2023-11-27-a-las-19.36.15-300x161.png 300w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/Captura-de-pantalla-2023-11-27-a-las-19.36.15-768x412.png 768w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/Captura-de-pantalla-2023-11-27-a-las-19.36.15-600x322.png 600w" sizes="auto, (max-width: 800px) 100vw, 800px" /></p>
<p>Para poder leerlo tenemos que descargarnos la aplicación de Amazon Kindle Unlimited en nuestro teléfono o tablet. Si lo hacemos a través de un ordenador, se nos abrirá en el propio navegador con nuestra cuenta de Amazon Kindle Unlimited. También podremos leerlo en nuestro lector Kindle/Kindle PaperWhite, con solo acceder a nuestros libros comprados. Todos los que adquiramos con nuestra suscripción, al igual que con cualquier plataforma de este tipo: Netflix, Prime Video, Disney+&#8230; En el momento que cancelemos nuestra suscripción y lleguemos a la fecha fin, ya no podremos acceder a los libros que descargamos, obvio.</p>
<p><strong>¿Cómo ayuda a los escritores Amazon Kindle Unlimited?</strong></p>
<p>Está cuestión me toca de lleno al ser escritor y tener <em><strong><a href="https://www.amazon.es/s?i=digital-text&amp;rh=p_27%3AAlberto+Leiva+Pallares&amp;s=relevancerank&amp;text=Alberto+Leiva+Pallares&amp;ref=dp_byline_sr_ebooks_1" target="_blank" rel="noopener">mis libros</a></strong></em> en Amazon Kindle Unlimited. Cobramos por páginas leídas, es decir, cada vez que un usuario se descarga nuestro libro y pasa las páginas, los escritores cobramos una pequeña parte. Según mis cálculos, unos <em><strong>0,10€ por cada cien páginas leídas.</strong></em> ¿Es muy poco? Pues sí, pero es mejor que nada y nos ayuda a posicionarnos entre los más vendidos cada vez que alguien pasa nuestras páginas. Con suerte, al lector le gusta nuestro libro y al terminarlo lo compra en formato físico para tenerlo en su biblioteca particular.</p>
<p><strong>¿Qué tipo de libros voy a encontrar?</strong></p>
<p>Pues ya te aviso que no te vas a encontrar los libros más vendidos y famosos que llenan los escaparates de las librerías, pero sí que te vas a encontrar tesoros que poca gente lee y conoce. La mayor parte del contenido son autores que autopublican y necesitan tu ayuda para crecer en un mundo tan complicado como es el de la escritura. Es totalmente mentira que por ser autopublicados el contenido sea peor, pero esto lo hablaré en otro post porque hay mucho que decir.</p>
<p><strong>¿Vale la pena Amazon Kindle Unlimited?</strong></p>
<p>Yo diría rotundamente que sí y además, cien por cien recomendable a todas las personas que les gusta leer y conocer nuevos escritores. Tienes la ventaja de poder leer un montonazo de libros sin pagar absolutamente nada los primeros dos meses y además, ayudas a esos escritores a luchar por sus sueños. Es cierto que hay algunos &#8220;escritores&#8221; que solo publican libros por publicar, por conseguir páginas leídas y ganar dinero a costa de nada, pero por eso es tan buena la oferta de Amazon Kindle Unlimited, y es que, si no te gusta lo que lees, lo dejas y te vas a otro sin estar pagando por cada uno de los libros.</p>
<p>Aprovecho que me estás leyendo, para invitarte a leer <em><strong><a href="https://www.amazon.es/s?i=digital-text&amp;rh=p_27%3AAlberto+Leiva+Pallares&amp;s=relevancerank&amp;text=Alberto+Leiva+Pallares&amp;ref=dp_byline_sr_ebooks_1" target="_blank" rel="noopener">mis libros</a></strong></em> y si quieres ver todo lo que hago, solo tienes que pinchar en mi nombre que aparece al finalizar este texto y verás todos los enlaces a mi contenido.</p>
<p>Muchas gracias por pasarte por mi página web y ya sabes, si te gusta lo que hago, comenta y comparte con tus contactos.</p>
<p style="text-align: right;"><a href="https://taplink.cc/albertelp" target="_blank" rel="noopener"><strong>Alberto Leiva</strong></a></p>
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		<title>Relatando murales: &#8220;Yoseba MP&#8221;</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Leiva]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 25 Nov 2023 20:32:31 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>Relatando murales: “Yoseba MP” «Eugenia e o dragón de batea» Eugenia pasa la mayor parte del tiempo sentada en el paseo de Bouza, con la mirada fija en el mar que le da tanta vida. Pocos conocen su historia, me atrevería a decir que realmente nadie conoce su verdadero don. Con sus ojos azules que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2117" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/IMG_6417-2.jpg" alt="Relatando murales: &quot;Yoseba MP&quot;" width="611" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/IMG_6417-2.jpg 611w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/IMG_6417-2-229x300.jpg 229w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/IMG_6417-2-600x786.jpg 600w" sizes="auto, (max-width: 611px) 100vw, 611px" /></p>
<p><b>Relatando murales: “Yoseba MP”</b></p>
<p><strong>«Eugenia e o dragón de batea»</strong></p>
<p>Eugenia pasa la mayor parte del tiempo sentada en el paseo de Bouza, con la mirada fija en el mar que le da tanta vida. Pocos conocen su historia, me atrevería a decir que realmente nadie conoce su verdadero don. Con sus ojos azules que abarcan la inmensidad del océano y su corazón latiendo al ritmo de las olas, Eugenia puede comunicarse con todos los seres que habitan en el mar. Su mayor compañero es Murias, <em>«su dragón de batea»</em>, como ella le llama. Es un ser único, su cuerpo es como el de una serpiente cubierto de mejillones. Astuto, fuerte, inteligente e indestructible, así es Murias.</p>
<p><span id="more-2116"></span>Eugenia conoció su don cuando era pequeña y sus padres la llevaban a la playa. Allí conoció cangrejos, almejas, croques y peces. No fue hasta su adolescencia cuando conoció a Murias. Era una fría noche de noviembre y Eugenia caminaba sola por el paseo de Bouzas. Un ladrón salió de las sombras e intentó robar a la persona equivocada. Por suerte, allí estaba Murias, que emergió del fondo del mar y con solo su presencia, hizo que el ladrón se escapara corriendo y sin mirar atrás.</p>
<p>Eugenia se presentó y Murias hizo lo mismo, extrañado de que una humana pudiese entender lo que él decía. Tenía conocimiento de que eso pasaría por las runas antiguas que se esconden en las profundidades del Océano Atlántico, pero no sabía cuándo. Desde ese momento, Eugenia y Murias quedaban cada noche en el mismo lugar. El dragón de batea incluso invitaba a Eugenia a subirse encima de él para navegar por el mar. Al principio cerca de la costa, pero cuando Eugenia y Murias se hicieron amigos inseparables, surcaban más allá de donde llega la luz de las ciudades, donde solo la luna y las estrellas iluminan el océano.</p>
<p>Eugenia siempre fue una persona inquieta y en Murias encontró las respuestas a tantas incógnitas de la vida. Pero lo que nunca pudo imaginarse, es que un gran mal les acechaba y les vigilaba desde hacía tiempo. Hace algo más de tres años y después de compartir casi toda la vida de Eugenia, un gran pulpo hizo su aparición para luchar en una gran batalla con Murias. Eugenia intentó convocar a todos los seres para defender a su gran amigo, pero era imposible. Ese maldito pulpo podía neutralizar con su telequinesis a todo ser vivo que se acercase. Murias consiguió llevárselo lejos, para luchar en un punto del Océano Atlántico en el que ningún humano sufriera daño, pero desde aquel entonces, Murias nunca regresó a su cita nocturna con Eugenia. Ella pasa la mayor parte del día confiando en que su dragón de batea regresará sano y salvo, pero ya han pasado más de tres años y él no regresa.</p>
<p>Eugenia tiene miedo, no ha dejado de tenerlo desde aquel día. Es como si su poder hubiese desaparecido. Ya no puede comunicarse con ningún ser vivo del mar. Sea lo que hiciese el gran pulpo con su telequinesis, consiguió separar a Eugenia de lo que le dio tanta vida. En el fondo, ella sabe que volverá a ver a Murias, tiene que hacerlo. Su mayor temor es que esté atrapado en lo más profundo del océano o en alguna cueva marina. En su interior sabe que está vivo, él es muy fuerte e invencible, solo que tiene que estar atrapado en algún lugar.</p>
<p style="text-align: right;"><strong><a href="https://taplink.cc/albertelp" target="_blank" rel="noopener">Alberto Leiva</a> (<a href="https://taplink.cc/albertelp" target="_blank" rel="noopener">albertelp</a>)</strong></p>
<p><i>(El mural pertenece a la artista <strong><a href="https://www.instagram.com/yoseba_mp/" target="_blank" rel="noopener">Yoseba MP</a></strong> </i><i>y podéis encontrarlo en la </i><b><i>calle Vilagarcía de Arousa Número 30 en Vigo</i></b><i>).</i></p>
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		<title>El diario de Jensen &#8211; Capítulo 7: «Estela y Jessica»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Leiva]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 20 Nov 2023 09:45:47 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>EL DIARIO DE JENSEN CAPÍTULO 7: «ESTELA Y JESSICA» El sonido de la alarma me despierta, en un rato tengo que ir a trabajar y no me apetece nada. He dormido solo dos horas, me duelen los ojos, bostezo sin parar y estoy extremadamente cansado. Mis alas ya se han ido. Alguna noche me quedaré despierto [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2113" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/capitulo-7.jpg" alt="El diario de Jensen - Capítulo 7: «Estela y Jessica»" width="500" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/capitulo-7.jpg 500w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/capitulo-7-188x300.jpg 188w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p>
<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><strong>EL DIARIO DE JENSEN</strong></span></h2>
<h4 style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><strong>CAPÍTULO 7: </strong><strong>«ESTELA Y JESSICA»</strong></span></h4>
<p>El sonido de la alarma me despierta, en un rato tengo que ir a trabajar y no me apetece nada. He dormido solo dos horas, me duelen los ojos, bostezo sin parar y estoy extremadamente cansado. Mis alas ya se han ido. Alguna noche me quedaré despierto para ver como desaparecen. Tal vez lo haga el fin de semana que es cuando no tengo que madrugar. Lo que sí que debería hacer ahora mismo es irme a la ducha o volveré a quedarme dormido.</p>
<p><span id="more-2112"></span>Después de un rato jugando con los grifos consigo la temperatura óptima y dejo que el agua caiga encima de mi cabeza. No me siento mal. He matado al tipo del cuchillo y no me siento culpable. Sin duda se lo merecía por lo que hizo, si no llego a estar allí, a saber que le habrían hecho a la pareja. Quizás he vuelto a cambiar las muertes como con la camarera, en vez de morir uno de ellos, murió el yonqui. La verdad es que no sé cómo estarán los otros dos, el chico los dejó tirados en el suelo de un golpe. El del puñetazo en el estómago se movía, pero el de la patada en la cabeza se quedó inconsciente en el suelo. Yo le partí el cuello al líder sin darme cuenta, una vez más me dejé llevar por la ira, por la impotencia y por la sed de venganza. En el momento no puedo evitarlo, al transformarme es como si mis emociones se potenciaran por mil. Está claro que influye en mi cuerpo y algo cambia, pero no soy nadie para juzgar sobre la vida o la muerte. No soy capaz de controlar mis impulsos, se me va de las manos y siento que tengo que castigar al delincuente, siento que tengo que defender a la víctima a todos los niveles sin pensar en ningún momento en las consecuencias.</p>
<p>Quizás debería replantearme salir esta noche, no sé hasta que punto seré capaz de controlarme en otra situación similar. También es cierto que si no lo hubiera hecho, la camarera y los jóvenes podrían estar muertos o heridos de gravedad. Armando y el yonqui seguirían con las suyas, dejando víctimas a su paso, nadie haría nada para detenerlos, seguirían riéndose de la vida ya que no les importaba lo más mínimo.</p>
<p>Está claro que tengo que actuar, tengo que salir por las noches, tengo que intentar salvar a más gente pero controlándome, seguro que puedo hacerlo. Lo único que espero es que hoy sea distinto, que todo marche sobre ruedas y sin complicaciones. Sigo pensando que desde que decidí cambiar de cafetería se torció todo. Primero me encontré a la camarera, luego a la loca que se puso a gritarme, más tarde llegaron las muertes de Antonio y Armando, y para rematar el día, una rotura de cuello.</p>
<p>Mientras mis pensamientos me siguen torturando realizo las tareas de cada mañana. Está vez con una diferencia, ya no tengo la pinza del pelo. Siento un vacío en mi interior que no sabría describirlo, pero no puedo dejar que esto me debilite, tengo que ser fuerte y seguir hacia adelante. Esto hace que recuerde aquella canción que decía: <i>«que difícil olvidar aquello que no tuvo lugar»</i>.</p>
<p>Cuando termino salgo de mi casa, pulso el botón del ascensor y espero. Se escuchan voces por los pisos inferiores, no consigo distinguir lo que dicen, deben estar muy abajo, espero que esta vez no haya pasado nada. Quizás sea por mi vecina y el novio, espero que estén bien.</p>
<p>Salgo a la calle sin encontrarme con ningún vecino, menos mal, porque no tengo ganas de hablar con nadie. Me voy en dirección a la cafetería, tengo que ver si en el periódico pone algo de lo sucedido anoche. Los chicos dijeron que no me delatarían, pero a saber que clase de preguntas les habrán hecho, al fin y al cabo estuvieron en una pelea con un muerto y tres heridos. Son muy jóvenes y la policía puede ponerlos contra las cuerdas fácilmente.</p>
<p>Parece que hoy también va a ser otro día caluroso. Se nota que el verano ya está con nosotros, llegan esos días de ir a la playa y a las terrazas por las noches.</p>
<p>Iré a la cafetería de ayer, sé que es un poco arriesgado pero quiero ver como está la camarera. No debería afectarle la muerte de su exnovio ya que era un cabrón, pero el amor a veces tiene estas cosas.</p>
<p>Paso a paso y pensamiento a pensamiento consigo llegar a la cafetería. Entro sin mirar a ningún otro sitio que no sea la mesa en la que me senté ayer, la que está al fondo. No puedo evitar reírme al pensar que sería una mesa tranquila y al final resultó ser todo lo contrario.</p>
<p>Al sentarme levanto la vista y veo a la camarera que está con gesto serio y pensativa mientras prepara unos cafés. Cuando me ve le cambia la cara, me regala una sonrisa y viene hacia mí.</p>
<p>—Hola, ¿te pongo lo mismo de ayer?</p>
<p>—Que vergüenza que te acuerdes de mí, no me extraña, después del numerito de ayer…</p>
<p>—Jajaja, pero aparte de eso nunca olvido a alguien tan guapo.</p>
<p>—Me dejas sin palabras…</p>
<p>—Pues podrías decir que soy muy guapa y la mar de simpática, por ejemplo, jajaja.</p>
<p>Nos empezamos a reír como idiotas mientras ella apoya su mano en mi hombro.</p>
<p>—¿Bueno qué, vas a tomar lo de ayer o no? Que me estás liando.</p>
<p>—Encima tendré la culpa…</p>
<p>—Pues claro, estás aquí ligando con la camarera.</p>
<p>No puedo evitar reírme una vez más al escuchar el tono sarcástico con el que lo dice, esta chica es genial. Y yo que pensaba que estaba seria y preocupada, tengo que replantearme como veo las emociones de las personas.</p>
<p>—Sí gracias, pero hoy te pido yo el bollo.</p>
<p>—Bueno ya veremos, pero no me montes ningún numerito.</p>
<p>—Vale.</p>
<p>Me da una palmada en el hombro y se va a por mi café, está claro que esta chica es genial. Me ha dejado sin palabras, a mí, que soy un vendedor y suelo saber cómo llevar a la gente. Me río solo como un idiota y me voy a la barra a por el periódico.</p>
<p>Mi cara de felicidad se esfuma al descubrir que si que hay una noticia sobre la pelea de ayer.</p>
<p><i>«</i><b><i>Pelea en la calle Poboadores</i></b><i>»</i></p>
<p><i> Esta madrugada se ha producido una reyerta en la calle Poboadores. Una pareja de adolescentes fue atacada por tres reconocidos delincuentes de la zona. El joven resultó herido de gravedad en el costado por un cuchillo que le clavó uno de los asaltantes. La chica no sufrió ningún daño.</i></p>
<p><i> Los vecinos que no consiguieron ver la disputa, escucharon los gritos de uno de los delincuentes y llamaron a la policía, quienes se encontraron al líder de la banda, apodado como «el platas», muerto. El cuerpo del delincuente fue trasladado al tanatorio donde se le realizará la autopsia para saber las causas de la muerte. Los otros dos delincuentes fueron atendidos por los servicios de emergencias y puestos a disposición judicial. Uno de ellos se encontraba con una conmoción cerebral.</i></p>
<p>No hay nada que me incrimine, pero tengo miedo por el chico, no sé como va a salir del paso con un muerto. En cuanto vean en la autopsia que tiene el cuello roto, pueden querer meterlo en la cárcel por asesinato aunque fuese en defensa propia. Además sabe un arte marcial y como esté federado es un gran problema. Tengo que vigilar este tema y enterarme que pasó, no quiero que les ocurra nada a ninguno de los dos.</p>
<p>—Aquí tienes tu capuchino y tu bollo.</p>
<p>—Muchas gracias, tiene una pinta buenísima.</p>
<p>—Lo he hecho con todo mi cariño. Por cierto me llamo Estela, encantada de conocerte.</p>
<p>Me extendió su mano para estrechármela y yo le devolví el gesto.</p>
<p>—Es un nombre muy bonito, yo me llamo Jensen, encantado.</p>
<p>—Pues ahora que nos conocemos, hoy sí que tengo la tarde libre. ¿Te apetece que tomemos algo?</p>
<p>Ella está nerviosa, lo noto por la vibración de su voz.</p>
<p>—Hoy tengo un poco de lío, tengo que ir a hacer unas compras.</p>
<p>No sé si debo quedar, podría recordarme transformado y eso sería un problema. Por otro lado sí que me apetece pasar algo más de tiempo con ella. Tenemos bastante complicidad, hace que me ría y esté contento, algo que cada día me resulta más difícil.</p>
<p>—¡Perfecto, me encanta ir de compras! Iré contigo. Te apunto mi teléfono.</p>
<p>Escribió el número en su libreta de pedidos y me lo dio. Lo hizo tan rápido que cuando me di cuenta ya tenía la nota en mi mano.</p>
<p>—Te llamaré sobre las seis, ¿te parece bien? —dijo Jensen.</p>
<p>—¡Genial!</p>
<p>Antes de marcharse se agacha y me da un beso en la mejilla, lo hace tan suave que consigue generar un escalofrío que recorre toda mi espalda. Seguidamente se va a la barra.</p>
<p>Tengo que afrontar la situación con valentía y que pase lo que tenga que pasar. Además no puedo quedarme hasta tarde, generalmente sobre las doce me salen las alas. Si la cita se alarga le diré que tengo que trabajar por la mañana para irme a tiempo.</p>
<p>Con la distracción se me pasó por alto que Elisa estaba dentro de la cafetería, sentada en la misma mesa que ayer, justo en la entrada. Está con un chico y no deja de mirarme, lo mejor será que pase de ella.</p>
<p>El bollo de leche está muy bueno, esponjoso por dentro y bastante hecho por fuera, está realmente delicioso. Cuando termino el café me levanto y me voy a pagar a la barra.</p>
<p>—Bueno Estela, te veo luego.</p>
<p>—Esperaré impaciente tu llamada.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Parece una gran chica, además es bastante cariñosa y divertida. No entiendo porqué estaba con Armando, ella se merece algo bueno y no a alguien que le haga sufrir.</p>
<p>Al salir por la puerta puedo sentir la mirada de Elisa intentando desintegrarme.</p>
<p>—¡Luiiis! —Elisa comenzó a gritar como una loca mientras se levantaba—. ¡Este es el que ayer me insultó!</p>
<p>—¿Perdona? ¿Qué yo hice qué?</p>
<p>Esta tía está loca. Iba a marcharme tranquilo, sin líos, y me tiene que tocar las narices. Algo comenzó a arder en mi interior, una ira en aumento por lo que acababa de decir. Odio las mentiras, odio que digan que dije algo cuando no es verdad. ¡Oh no! ¿Qué está pasando? ¡Ahora no! Noto las alas queriendo salir, no sé como pararlo, ¿qué coño me está pasando? Tengo que relajarme, aquí no puede ser, ahora no. El corazón quiere salirse de mi pecho, necesito ver algo que me tranquilice, cada vez va a más. ¡Estela! Ella es la solución, me quedo mirando hacia ella y respirando grandes bocanadas de aire. Parece que funciona, mis pulsaciones están bajando. Ella se queda mirando con una mirada extraña, entrecerrando los ojos.</p>
<p>—Te voy a partir la boca payaso, te voy a enseñar a tratar a una señorita.</p>
<p>El que faltaba, el tonto de turno.</p>
<p>—Mejor será que te apartes de mí.</p>
<p>De pronto el tiempo se ralentiza, todo se vuelve más lento menos para mí, que me muevo a una velocidad normal. Veo como el brazo derecho del chico se aproxima a mi cara, pero tengo el tiempo necesario para bloquearlo con mi brazo izquierdo y seguidamente le golpeo con mi puño derecho en la boca del estómago, lo mismo que hizo el chico de anoche.</p>
<p>El golpe hace que se desplome sin oponer resistencia. Escucho los pasos de Estela acercándose hasta mi posición.</p>
<p>—Jensen, ¿estás bien?</p>
<p>—Sí, sí, estoy bien.</p>
<p>Mentira, no lo estoy, mis alas estaban a punto de salir a plena luz del día. Elisa me mira y viene corriendo dispuesta a pegarme, pero Estela la intercepta y la echa de la cafetería.</p>
<p>—¡No vuelvas a está cafetería o llamaré a la policía!</p>
<p>—Otro día más, lo siento.</p>
<p>—No te preocupes no ha sido culpa tuya. ¿Tú estás bien?</p>
<p>—Sí tranquila, no me ha tocado.</p>
<p>—¿Seguro?</p>
<p>—Sí todo bien, pero tengo que marcharme o llegaré tarde a trabajar.</p>
<p>—Vale, y no te preocupes por él, llamaré a la policía ahora mismo.</p>
<p>Salgo de la cafetería y al doblar la esquina echo mis manos a la cabeza mientras me agacho. ¿Qué me acaba de pasar? Si me salen las alas por el día es mi fin, mi fin como persona normal. Ahora mismo me iría a casa, esto se me escapa de las manos. Tengo que relajarme, respirar hondo e ir al trabajo. Son las diez y diez, ya llego tarde.</p>
<p>Entro apresurado y voy saludando a mis compañeros hasta llegar a mi jefe que me detiene, mierda.</p>
<p>—Llegas tarde.</p>
<p>—Perdone, me he quedado dormido.</p>
<p>—No pasa nada, solo quería decirte que tienes que empezar tus vacaciones para la próxima semana porque no vamos a contratar refuerzos para verano.</p>
<p>—Vale, sin problema. ¿Los quince días no?</p>
<p>—Sí.</p>
<p>—Vale.</p>
<p>—Perfecto, voy a recursos humanos para comunicarlo. Vende mucho.</p>
<p>—Eso está hecho.</p>
<p>Esta noticia es genial, solo trabajaré lo que me queda de semana y luego tendré quince días de descanso.</p>
<p>Tras varias horas aburridas, veo a la chica de la pinza del pelo que viene hacia mí sonriente. No puede ser, el universo está en mi contra. Cuando se acerca veo que lleva puesta la pinza.</p>
<p>—Hola, vengo a comprar estos zapatos.</p>
<p>—Muy bien, ¿los quieres para regalo?</p>
<p>—Sí, son para mi hermano que se vino a vivir conmigo y quiero hacerle un regalo. ¿Crees que le gustarán?</p>
<p>Su hermano, era su hermano… No puedo evitar sonreír al escuchar eso. Un punto positivo después de tanta mierda. Me siento un poco estúpido por pensar lo que pensé, pero cómo podía saberlo.</p>
<p>—Creo que sí, yo me los pondría.</p>
<p>—Entonces si algún día tengo que regalarte algo, sabré que tengo buen gusto para ti.</p>
<p>Nos reímos con esa risa nerviosa que da paso a un pequeño silencio incómodo, tengo que romperlo con lo primero que se me ocurra.</p>
<p>—Primero tendríamos que conocernos.</p>
<p>No me puedo creer que haya dicho esto. Mi cara ahora mismo debe ser de color rojo como las señales de prohibido.</p>
<p>—Me encantaría, sería genial. Me llamo Jessica.</p>
<p>—Yo soy Jensen, veo que ya encontraste la pinza del pelo.</p>
<p>—Sí, que observador, apareció donde menos lo esperaba.</p>
<p>—Eso pasa en la mayoría de las ocasiones, siempre encontramos algo donde menos lo esperamos.</p>
<p>—Pues sí… ¿Qué te parece si quedamos el sábado?</p>
<p>—Me parece perfecto.</p>
<p>La chica cogió un papel de su bolso y se puso a escribir algo en él.</p>
<p>—Toma, mi número de teléfono.</p>
<p>—Genial, te llamaré.</p>
<p>—Más te vale, si no volveré por aquí para echarte la bronca, jajaja.</p>
<p>—Espera que te doy mi número.</p>
<p>Arranco un trozo de papel de la impresora de tickets y se lo escribo.</p>
<p>—Aquí lo tienes.</p>
<p>—Vale genial, si no me llamas te llamo.</p>
<p>—Perfecto, aquí tienes los zapatos.</p>
<p>—Muchas gracias.</p>
<p>—Gracias a ti, pasa un buen día.</p>
<p>Esto sí que no me lo esperaba. En la misma mañana me piden una cita las dos chicas. Yo que solo quería un día tranquilo, sin sobresaltos, y esto no ha hecho más que comenzar, ya puedo esperar a que hoy pase cualquier cosa. Solo de pensar en la tarde ya se me ponen los pelos de punta.</p>
<p>Entro en el almacén y veo a Mark apoyado en una estantería y con cara rara.</p>
<p>—Hey Mark, ¿qué te pasa?</p>
<p>—Estoy fatal tío… Elisa estaba con más chicos, no estaba solo conmigo… Por lo menos sé de cuatro más.</p>
<p>—Joder, vaya pieza. No te preocupes, ya verás que en poco tiempo aparece otra chica.</p>
<p>—Ojalá Jensen, ojalá… Yo ya no tengo esperanza.</p>
<p>—Bueno hombre, no será para tanto. Cuando una puerta se cierra otra se abre, ya verás.</p>
<p>—No sé… bueno, me voy afuera que tengo que llevarle estos zapatos a un cliente. Gracias tío.</p>
<p>—Nada, no te preocupes.</p>
<p>Mark me da un abrazo y se marcha cabizbajo. Sin tener una confirmación diría que su Elisa es la misma con la que tuve dos discusiones en el bar.</p>
<p>El resto de mi jornada laboral pasó volando. Los nervios se agudizan sabiendo que se acerca mi tarde con Estela.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Durante esta semana se cumplen dos años de la publicación de mi primera novela, «<strong><a href="https://www.amazon.es/diario-Jensen-Alberto-Leiva-Pallares/dp/B09KN62T1P" target="_blank" rel="noopener">El diario de Jensen»</a></strong>. Compartiré cada día un capítulo con todos vosotros. Ya sabéis que podéis comprar mis libros en <strong><a href="https://www.amazon.es/s?i=stripbooks&amp;rh=p_27%3AAlberto+Leiva+Pallares&amp;ref=dp_byline_sr_book_1" target="_blank" rel="noopener">Amazon</a></strong>. También podéis seguirme en mi perfil de Instagram: <strong><a href="https://www.instagram.com/albertelp/?hl=es" target="_blank" rel="noopener">@albertelp</a></strong>).</em></p>
<p><strong>Lista de capítulos disponibles para leer:</strong></p>
<ul>
<li><strong><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-1-el-origen-de-un-destino/" target="_blank" rel="noopener">El diario de Jensen &#8211; Capítulo 1: «El origen de un destino»</a></strong></li>
<li><strong><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-2-conocimiento-de-uno-mismo/" target="_blank" rel="noopener">El diario de Jensen &#8211; Capítulo 2: «Conocimiento de uno mismo»</a></strong></li>
<li><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-3-un-dia-de-trabajo/" target="_blank" rel="noopener"><strong>El diario de Jensen &#8211; Capítulo 3: «Un día de trabajo»</strong></a></li>
<li><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-4-el-primer-bano-del-ano/" target="_blank" rel="noopener"><strong>El diario de Jensen &#8211; Capítulo 4: «El primer baño del año»</strong></a></li>
<li><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-5-curiosidades-inesperadas/" target="_blank" rel="noopener"><strong>El diario de Jensen &#8211; Capítulo 5: «Curiosidades inesperadas»</strong></a></li>
<li><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-6-eran-tres/" target="_blank" rel="noopener"><strong>El diario de Jensen &#8211; Capítulo 6: «Eran tres..»</strong></a></li>
</ul>
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		<title>El diario de Jensen &#8211; Capítulo 6: «Eran tres&#8230;»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Leiva]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 19 Nov 2023 20:10:01 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>EL DIARIO DE JENSEN CAPÍTULO 6: «ERAN TRES&#8230;» Me despierto con una brisa fría procedente de la ventana. El cuerpo me pesa como si tuviera un toro acostado encima. Son las nueve de la tarde, debería prepararme para la noche. Siento menos culpa que cuando me acosté, pero no puedo evitar sentirme mal. Ayer estaba hablando [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><img loading="lazy" decoding="async" class="aligncenter size-full wp-image-2103" src="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/capitulo-6-2.jpg" alt="El diario de Jensen - Capítulo 6: «Eran tres...»" width="500" height="800" srcset="https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/capitulo-6-2.jpg 500w, https://albertoleiva.es/wp-content/uploads/2023/11/capitulo-6-2-188x300.jpg 188w" sizes="auto, (max-width: 500px) 100vw, 500px" /></p>
<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><strong>EL DIARIO DE JENSEN</strong></span></h2>
<h4 style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><strong>CAPÍTULO 6: </strong><strong>«ERAN TRES&#8230;»</strong></span></h4>
<p>Me despierto con una brisa fría procedente de la ventana. El cuerpo me pesa como si tuviera un toro acostado encima. Son las nueve de la tarde, debería prepararme para la noche. Siento menos culpa que cuando me acosté, pero no puedo evitar sentirme mal. Ayer estaba hablando con el señor Antonio y hoy está muerto. Tampoco sé con quién estuvo por la noche en el trastero, no pude reconocer su voz. ¿Y si ha sido ese quien le ha matado e hizo creer que se ha suicidado? Es un poco locura pensar que alguien le pudo haber matado, pero no sería tan descabellado si tenía muchas deudas. Tal vez le haya pedido dinero a la gente equivocada.</p>
<p><span id="more-2102"></span>Tengo que levantarme, no puedo seguir aquí tirado. Hoy no hice nada y en poco tiempo me saldrán las alas. Esta noche tengo que devolverle la pinza del pelo a la chica.</p>
<p>Después de mirar al techo sin pensar en nada, consigo sacar fuerzas y me voy a preparar algo para cenar. Me apetece pasta con atún, además es algo rápido y ligero.</p>
<p>No sé porqué, pero al estar preparando la cena me acuerdo de Armando, el ex de la camarera que está muerto y es por mi culpa. Aunque se haya producido de forma indirecta, fui yo el que le llevó al medio de la ría y le tiró al mar. Está claro que si no lo hubiese hecho no estaría muerto. Aunque también puede que fuese su momento, es decir, si yo no hubiese intervenido, es posible que le hubiese dado una paliza a la camarera y luego le podría haber atropellado un coche, o puede que él se hubiera salvado pero ella no. Quizás lo que provoqué fue eso, que en vez de morirse ella, el que se murió fue él. De ser así me alegro, prefiero que haya muerto el culpable y no la inocente, ella no tiene la culpa de que su novio fuese un tarado. Sea como sea es mejor así, nos hizo un favor tanto a ella como a mí. Yo debería controlar mi impulso interno, fue la rabia la que me hizo actuar. Creo que desde que me transformo siento las emociones con más intensidad. Si hoy me vuelvo a ver en una situación parecida, tengo que tomármelo con más calma y pensar fríamente antes de actuar.</p>
<p>Luego está Elisa, que decir de Elisa… Rompí su ego diciéndole que no, y no quiso entenderlo. Se le cruzó el cable, comenzó a gritar como una loca y a llamarme de todo, menos mal que había poca gente en la cafetería y no tuve mucho público.</p>
<p>Hoy es uno de esos días en los que preparas un plato perfecto y por mucho que intentes repetirlo otro día, nunca te volverá a salir igual.</p>
<p>Acabo de cenar y me voy a la habitación, ya son las doce de la noche y no quiero correr riesgos innecesarios. Cojo la pinza del pelo, la máscara, y me dispongo a salir hacia la azotea. Me transformaré arriba, no quiero que me pase lo mismo que ayer. Salgo de casa y al subir las escaleras está todo en silencio, se podría oír el sonido de una mosca a varios metros de distancia.</p>
<p>Cuando llego arriba no veo ni escucho a nadie. Perfecto, hoy tendré un poco de tiempo para mí. Me tumbo en el suelo y me quedo mirando las estrellas. El cielo está completamente despejado. Por culpa de la contaminación lumínica no se ven todas las estrellas, pero sí las más importantes, además de algunos planetas. Distingo a Marte, Venus y juraría que el que está un poco más alejado es Júpiter, pero no estoy seguro. La Luna tiene menos de la mitad y está menguando estos días. Me gustaría ver una estrella fugaz, aunque siempre que pido un deseo no se cumple. Es curioso como una tontería como esta la pasamos de padres a hijos, de generación en generación, y a saber quién ha sido la primera persona a la que se le ha ocurrido.</p>
<p>Tras media hora mirando las estrellas y pensando en mis movidas sin sentido, ya lo noto, mi cambio está aquí, se aproxima, siento como se abre paso por todo mi cuerpo. Un leve crujido hace que mis alas ya estén fuera, saludando a la noche y con ganas de acción. Ya las echaba de menos. No puedo evitar poner una sonrisa en mi boca. Me echo a correr, salto, y extendiendo mis alas en dirección a la calle Colón. El primer paso de esta noche ha llegado, devolverle la pinza a su dueña.</p>
<p>La noche parece tranquila, sin demasiado ajetreo. La gente mañana tiene que trabajar y ya es la una de la madrugada, hasta la mayoría de los bares están recogiendo sus terrazas para cerrar. Un coche de policía llama mi atención. Está subiendo a toda prisa por la Gran Vía en dirección a Plaza de España. Podría seguirlo y ver qué está pasando, pero no es el momento, primero debo cumplir la misión de la pinza.</p>
<p>Al llegar desciendo en el mismo edificio de ayer. La visión desde aquí es perfecta. Tiene la luz apagada y el ordenador encendido, pero ella no está en la habitación. Donde sí que hay alguien es en la habitación de la derecha, un chico acostado en la cama con la única iluminación de una lámpara en la mesilla. Justo en ese momento aparece ella, se tira en la cama, y se pone a hablar con él. En este momento siento como algo se rompe en mi interior, podría ser un familiar o un amigo, pero siempre tendemos a pensar en lo peor. Por mucho que intente pensar que es su hermano o su mejor amigo, mi interior me dice que son pareja. Mi corazón se rompe en tantos pedazos que se cuelan por mis venas y van dañando todo a su paso.</p>
<p>Se abrazan y seguidamente ella se va a la habitación donde está el ordenador para sentarse. No puedo mirar más, esto ha sido un mazazo, bajo mi cabeza y detengo la mirada en mis manos que sujetan la pinza del pelo. Así es la vida, en un momento puede desplomarse lo que más quieres, justo cuando decidí devolverle la pinza y cerrar un ciclo, veo a un chico en su casa. La persona que ocupaba la mayor parte de mis pensamientos quizás tenga pareja. Tengo que terminar esto, aquí ya no hay nada más que ver.</p>
<p>Me subo a la barandilla de la azotea, respiro hondo, y me dejo caer extendiendo las alas. Seguidamente me engancho en la parte baja de la ventana intentando que no me vea. Por suerte para mí, ella está sentada de espaldas y la ventana está abierta. Dejo la pinza en el interior con un movimiento muy rápido y seguidamente doy un salto de vuelta al edificio de enfrente.</p>
<p>Abrumado y con ganas de marcharme, veo que se gira, seguro que ha visto mi sombra. Se levanta y se acerca a la ventana. Su cara es de asombro al comprobar que ahí está la pinza, se asoma, y comienza a mirar hacia todos los lados, intentando buscar una explicación de porqué está ahí. Aquí no puede verme, este edificio está abandonado y está completamente a oscuras.</p>
<p>Detiene su búsqueda y baja la mirada hacia sus manos, que sostienen lo que antes sostenían las mías, la pinza del pelo con su flor roja. En su cara se puede ver una sonrisa de felicidad y de su boca sale un pequeño gracias.</p>
<p>Siento que mi misión aquí ya se ha terminado.</p>
<p>Echo un vistazo por última vez y con un salto me voy, intentando no pensar en ella para reconstruirme emocionalmente. Lo único que me apetece ahora mismo es volar por la ciudad y sentir el aire en la cara. Sin duda necesito ayudar a alguien, me vendrá bien.</p>
<p>Desde esta altura tengo un gran ángulo de visión, puedo ver absolutamente casi todo, incluidos los callejones poco iluminados. Tras dar varias vueltas por la ciudad, por fin consigo ver algo que llama mi atención. Es en la calle que baja desde el olivo. La reformaron hace poco y le han puesto más luz, pero es bastante peligrosa para según que horas. En este caso, una chica y un chico de unos diecisiete o dieciocho años, están subiendo hacia el olivo. Detrás van tres hombres de unos treinta y tantos con una actitud que me hace desconfiar, cada vez se acercan más a la pareja y parece no se han dado cuenta.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Desciendo en un edificio de la calle y los sigo con la mirada desde lo alto, sin perder detalle por si tengo que actuar. No puede ser, son los chicos del quinto de mi edificio, los que estaban ayer en la azotea. Vaya racha estoy teniendo, con toda la gente que hay en la ciudad, y justo tienen que ser ellos. Qué demonios harán por esta calle, deberían saber que es peligrosa, y más para dos chicos tan jóvenes como ellos. Por eso no estaban en la azotea esta noche, salieron a dar un paseo nocturno aprovechando el buen tiempo de estos días.</p>
<p>Uno de los hombres capta mi atención, lleva algo que produce destellos con la luz de las farolas. Parece un cuchillo o una navaja, no consigo verlo con claridad, lo lleva escondido en la palma de la mano. No sé si debería saltar ya, o esperar un poco, no quiero que sea demasiado tarde, pero tampoco quiero que sea demasiado pronto. Esperaré a que actúen, no puedo arriesgarme a cometer un fallo, además los chicos me conocen. Esta vez tengo que intentar controlarme.</p>
<p>Cada vez están más cerca y se van separando. Dos van por los laterales y uno por el centro. Solo necesito un motivo para actuar, solo uno… Parece que la pareja se ha dado cuenta de que algo va mal y aceleran el paso mirando hacia atrás. El chico se pone serio mientras que la chica se está poniendo nerviosa. Los tres hombres se ríen, creyendo que tienen una presa fácil entre manos, descuidando por completo que ellos también son la presa de alguien. El chico se huele la tostada y se detiene, se da la vuelta, y pone a su chica detrás, protegiéndola, haciendo de su cuerpo un muro de hormigón infranqueable. Es un chico moreno, con el pelo corto, medirá un metro setenta más o menos, y su complexión es normal. No sé que pretende, son tres contra uno, debería haber seguido su camino y pedir ayuda. Los tres indeseables tienen pinta de que buscan dinero para drogarse o a saber para qué.</p>
<p>Gracias a mis nuevas aptitudes, puedo escuchar lo que dicen desde esta distancia, es genial.</p>
<p>—Tranquila Ali, no te pasará nada, yo me encargo de esto.</p>
<p>—¡No lo hagas Miguel! ¡Vámonos!</p>
<p>—No consentiré que nadie te toque, tú tranquila.</p>
<p>—¡No, vámonos ya!</p>
<p>El grito resquebrajado de la chica sonó en toda la calle, que insiste en marcharse y pasar de ellos. Sin lugar a duda, es la opción más sensata. Él parece que no se ha dado cuenta de que uno está armado con un cuchillo. Ella se agarra a su brazo y tira de él con todas sus fuerzas. Él ni se inmuta, parece que tomó la decisión hace rato y no va a cambiarla. Para mí es un error, si yo no estuviera aquí, esto podría acabar muy mal. Obviamente no voy a dejar que les pase nada. Los tres hombres se ríen con desprecio y falta de coordinación en sus movimientos. Lo importante aquí es saber quién es el líder del grupo, a ese es al que hay que frenar primero, el resto correrá después, espero que eso sea lo que esté pensando él.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>El que va en el medio se detiene junto al chico, parece que le quiere decir algo.</p>
<p>—Dame todo lo que llevas encima enano.</p>
<p>—No te voy a dar nada yonqui.</p>
<p>—Seré amable, dámelo y dejaré que te vayas. Ella no, ella se quedará para jugar con nosotros.</p>
<p>—Lárgate o te arranco los pocos dientes que te quedan, payaso.</p>
<p>—Jajajaja, ¡cuidado chicos, quiere hacernos cosquillas! Jajajajaja…</p>
<p>—A ver si te ríes tanto cuando estés sin dientes.</p>
<p>—No seas ridículo mocoso. ¿Sabes qué? Me gusta tu zorrita, me voy a divertir mucho con ella, va a saber lo que es tener a un hombre de verdad dentro.</p>
<p>Que asco me están dando, mis puños se cierran intentando contener toda la ira que estoy generando. Un impulso interno me dice que me tire hacia él, que agarre su cabeza con mi mano y la aplaste contra suelo.</p>
<p>No puedo hacerlo, tengo que respirar hondo y controlarme, no quiero cometer los mismos errores que con el náufrago. Por mucha rabia que tenga, no puedo dejarme llevar por mis impulsos. Pueden ser tres desechos humanos, tres montones de basura que no respetan su vida ni la vida de los demás, pero no está en mi mano acabar con ellos. Solo debo actuar si les hacen algo, y aun así, debo controlarme.</p>
<p>—Cierra la boca yonqui, o tendré que cerrártela yo.</p>
<p>No puedo impedir reírme, que carácter tiene el chico. Cualquier otro estaría temblando o se habría escapado corriendo. Él no, él se ha parado y les está plantando cara. Me fijo en algo que se me había pasado totalmente desapercibido. La posición que ha adoptado el chico es una posición de defensa. Está con el cuerpo de lado, las piernas algo flexionadas, los brazos hacia abajo y en espera de un movimiento. Está preparado para defenderse y luego atacar. No sabría decir que arte marcial es, lo que sí sé, es que es diestro. Si es listo atacará al del medio, el supuesto líder de los tres. Ellos no se dieron cuenta de que el chico conoce algún tipo de arte marcial.</p>
<p>El que está a la derecha se acerca al chico, dispuesto a darle un puñetazo en la cara. Él se da cuenta y hace lo planeado. Bloquea con el brazo izquierdo y golpea el estómago con su brazo derecho. El sonido del impacto retumba por toda la calle. El hombre se cae fulminado al suelo sin apenas moverse. La chica está llorando desconsolada, tirada en el suelo de rodillas, pidiéndole a su chico que se vayan de allí. Parece que el siguiente en entrar en escena es el de la izquierda.</p>
<p>—¡Cállate zorra! Vamos a disfrutar tú y yo mientras tu novio nos mira.</p>
<p>El chico mira hacia él y sin pensárselo dos veces le da una patada en la cabeza haciendo que caiga fulminado en el suelo. No se ha dado cuenta pero acaba de cometer un error, ha dejado su espalda descubierta. El líder de los indeseables saca su cuchillo y se lo clava en la espalda. Un chispazo en mi cabeza hace que me tire hacia él, maldito cobarde, pagará por esto. Aprovechando la velocidad de la bajada, lo engancho con mis manos y lo lanzo contra la pared de una de las casas. Al chocar, su cuerpo suena a roto por varios sitios. Miro hacia el chico y veo que está de rodillas en el suelo, intentando taponar la herida con una de sus manos, ya que esta perdiendo sangre a un ritmo alarmante. La chica pone sus manos intentando detener la hemorragia.</p>
<p>Ha vuelto a pasar, estoy cegado por la ira, otra vez no puedo controlarme. Agarro al líder de los indeseables por la garganta y lo levanto en aire mientras grita de dolor. Él me mira con cara de miedo mientras le sale sangre por la boca. Quizás esté reventado por el golpe pero no es suficiente. Mi interior me dice que tiene que sufrir más, es un cobarde y debe pagar por ello. Agarro su cuchillo y se lo clavo en la espalda lentamente.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>—¿Te duele o estás disfrutando con esto?</p>
<p>—¡Aaahhhhhhhhhh! ¡Qué te jodan engendro de la naturaleza!</p>
<p>En ese momento y sin darme cuenta, la fuerza de mi mano en su garganta hizo que sonara un <i>«crack»</i>. Sin apenas enterarme le partí el cuello. Abro mi mano y su cuerpo cae al suelo como quien tira un montón de carne.</p>
<p>Me doy la vuelta, y veo que el charco de sangre del chico es bastante grande. Él me mira con los ojos entrecerrados y con gesto de dolor.</p>
<p>—¿Quién eres?</p>
<p>—No te preocupes, no importa quién soy, tú solo aguanta un poco.</p>
<p>Me arranco mi camiseta rota por las alas, y la pongo en su herida haciendo presión.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>—Tienes razón, no importa quién eres, solo debo darte las gracias. Si no llega a ser por ti ahora mismo estaría muerto, y Ali… —dijo el chico con gesto de dolor y con lágrimas en sus ojos.</p>
<p>—No llores, por suerte no ha pasado nada —respondió Jensen.</p>
<p>—Perdóname Ali, perdona por no haber podido salvarte.</p>
<p>—Cállate y no digas estupideces, te quiero más que a nada en este mundo y no voy a dejar que te pase nada —dijo Ali llorando y casi sin voz.</p>
<p>—No debes estar triste, eres un héroe. Ojalá todo el mundo fuera la mitad de valiente de lo que has sido tú esta noche.</p>
<p>El chico me sonríe y seguidamente le sale un hilo de sangre por la boca.</p>
<p>—Chica, súbete a mi espalda y agárrate fuerte de mi cuello —dijo Jensen.</p>
<p>Ella se sube a mi espalda a toda prisa, y sin perder ni un segundo me agacho para coger al chico con mis brazos.</p>
<p>—Te llevaré al hospital, tienes que ser fuerte y aguantar.</p>
<p>—¿Eres un ángel? ¿Me vas a llevar al cielo?</p>
<p>—Ahorra tus fuerzas y no hables.</p>
<p>El chico me sonríe aceptando mi orden, doy un salto, y extiendo mis alas en dirección al <i>Hospital Álvaro Cunqueiro</i>. Lo bueno de este hospital es que está a las afueras de la ciudad. Gracias a mis alas tardamos un par de minutos en llegar. Compruebo que no haya nadie y desciendo a un par de metros de la entrada principal.</p>
<p>—Desde aquí tendréis que ir vosotros solos, no puedo dejar que me vean, ¿lo entendéis verdad?</p>
<p>—Ya lo llevo yo, no te preocupes, tú secreto estará a salvo con nosotros. Muchas gracias ángel.</p>
<p>La chica se acerca a mí y me da un beso en la mejilla. Al comenzar a andar el chico tose sangre, ella vuelve a mirar hacia atrás pero yo ya no estoy en el suelo, estoy a la altura suficiente para que no me descubran. Al poco, un grupo de enfermeros salen en su ayuda, suben al chico en una camilla, y se lo llevan al interior del hospital.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p>Por hoy se acabó, me voy a casa, estoy agotado. Mis manos y mi conciencia están manchadas de sangre. Mis manos por la del chico, y mi conciencia por la del líder de los indeseables.</p>
<p>Cuando llego a mi casa me quedo mirando a la calle desde la azotea, ausente de todo, sin pensar en nada. Cuando me doy cuenta empieza a vislumbrarse algo de luz en el este. Son casi las seis de la mañana y tengo que trabajar. Ha sido un día largo y muy duro. No sé que me deparará el día de mañana, pero por hoy se acabó. No me apetece pensar en nada más.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Durante esta semana se cumplen dos años de la publicación de mi primera novela, «<strong><a href="https://www.amazon.es/diario-Jensen-Alberto-Leiva-Pallares/dp/B09KN62T1P" target="_blank" rel="noopener">El diario de Jensen»</a></strong>. Compartiré cada día un capítulo con todos vosotros. Ya sabéis que podéis comprar mis libros en <strong><a href="https://www.amazon.es/s?i=stripbooks&amp;rh=p_27%3AAlberto+Leiva+Pallares&amp;ref=dp_byline_sr_book_1" target="_blank" rel="noopener">Amazon</a></strong>. También podéis seguirme en mi perfil de Instagram: <strong><a href="https://www.instagram.com/albertelp/?hl=es" target="_blank" rel="noopener">@albertelp</a></strong>).</em></p>
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<li><strong><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-1-el-origen-de-un-destino/" target="_blank" rel="noopener">El diario de Jensen &#8211; Capítulo 1: «El origen de un destino»</a></strong></li>
<li><strong><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-2-conocimiento-de-uno-mismo/" target="_blank" rel="noopener">El diario de Jensen &#8211; Capítulo 2: «Conocimiento de uno mismo»</a></strong></li>
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		<title>El diario de Jensen &#8211; Capítulo 5: «Curiosidades inesperadas»</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Alberto Leiva]]></dc:creator>
		<pubDate>Sat, 18 Nov 2023 10:57:53 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[<p>EL DIARIO DE JENSEN CAPÍTULO 5: «CURIOSIDADES INESPERADAS» Un ruido en las escaleras hace que me despierte sobresaltado. Justo estaba teniendo un sueño perfecto con la chica de la pinza, juntos en una isla desierta, como si fuéramos pareja, viviendo nuestra propia luna de miel o algo así. Estoy enfermo, esto no es normal.  Escucho gente [&#8230;]</p>
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<h2 style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><strong>EL DIARIO DE JENSEN</strong></span></h2>
<h4 style="text-align: center;"><span style="color: #000000;"><strong>CAPÍTULO 5: </strong><strong>«CURIOSIDADES INESPERADAS»</strong></span></h4>
<p>Un ruido en las escaleras hace que me despierte sobresaltado. Justo estaba teniendo un sueño perfecto con la chica de la pinza, juntos en una isla desierta, como si fuéramos pareja, viviendo nuestra propia luna de miel o algo así. Estoy enfermo, esto no es normal.<span class="Apple-converted-space"> </span></p>
<p><span id="more-2097"></span>Escucho gente gritando y corriendo de un lado para otro. No sé que habrá pasado, pero lo único que me apetece es darme la vuelta y seguir durmiendo. Siempre tienen que hacer ruido cuando uno tiene que madrugar.</p>
<p>Son las siete y media de la mañana, media hora antes de lo normal. Podría descansar un poco más o irme a la cafetería y leer el periódico. Tras pensarlo un rato creo que levantarme es la mejor opción, así veo si hay algo del tipo que abandoné a su suerte. No sé si estará vivo o muerto, la verdad es que me da un poco igual, solo espero haber sido una especie de fantasma al que no ha visto nadie. Hoy no iré al bar de siempre, iré a la <i>Cafetería Siux</i>, que está a un minuto del trabajo y no suele ir ningún compañero. Es ideal para estar a mi aire y poder leer el periódico tranquilamente.</p>
<p>Me ducho, me visto, y voy al salón donde me quedo mirando por la ventana. El sol ya ha salido, parece que hoy también será un día caluroso, son las ocho y ya tengo calor. Mientras observo a la gente que pasa por la avenida pienso en mi compañero de vuelo de anoche. Si llegó nadando hacia la costa puedo tener un problema, ya que seguro que habla de mí a los medios y eso correrá como la espuma. Si pasa eso espero que lo traten como a un loco. La chica también estaría en peligro, a saber qué puede hacer con ella el desgraciado. No puedo evitar estar nervioso por ello, como si no tuviera bastante con lo que tengo.</p>
<p>Tras pasarme un rato mirando por la ventana, me voy a la habitación y hago mi rutina diaria. Me pongo el reloj, cojo la cartera, el móvil y me quedo mirando unos segundos a la pinza del pelo. Vuelvo a guardarla en el cajón y me voy.</p>
<p>Al salir de casa ya no hay ruido, y para mi sorpresa el ascensor está en mi planta. Salgo a la calle y comienzo mi caminata. El calor hace que me quite la chaqueta del traje, no quiero llegar sudando como un cerdo. A estas horas las gaviotas están por toda la avenida comiendo lombrices. Algunos pájaros pequeños les hacen compañía, esperando un descuido para llevarse un trozo.</p>
<p>Hoy será el día, el día en el que le devolveré la pinza del pelo a la chica. Otro motivo por el que no puedo dejar de sentir un nerviosismo interno. Me desharé del único vínculo que tengo con ella y todo se habrá acabado.</p>
<p>El camino se me pasa volando, consigo llegar a la cafetería un poco antes de lo esperado. No es muy grande y tampoco tiene mucha luz, es un local cuadrado y la barra está justo en el lado derecho de la entrada. Está casi vacía, solo hay tres personas. Una señora con un señor tomándose un café, y una chica joven mirando su taza.</p>
<p>Me dirijo hacia la mesa del fondo a la izquierda, me siento, y al poco rato se acerca la camarera. Es rubia, delgada, y tiene los ojos azules. En su cara tiene un golpe pero lleva tanto maquillaje que apenas se le nota. Tengo la extraña sensación de conocerla pero no sé de qué. Ahora mismo estoy demasiado dormido.</p>
<p>—Buenos días, ¿qué va a tomar?</p>
<p>Nada más oír su voz la reconozco, es la chica de ayer por la noche. Me quedo congelado por el momento, trago saliva e intento salir del paso.</p>
<p>—Tomaré un capuchino.</p>
<p>La camarera se queda mirándome y pensativa, espero que no me haya reconocido. Me mira entrecerrando los ojos como si quisiera recordar algo, sonríe levemente y con media vuelta se va a por mi café.</p>
<p>Me levanto y me acerco hasta la barra donde están los periódicos, cojo uno y vuelvo a mi sitio.</p>
<p>De todas las cafeterías que hay de camino al trabajo tuve que elegir esta, otra vez volvemos a chocar con la casualidad. Quizás sea un castigo por soltar al chico en la ría, o puede que tenga que hacer algo más en esta historia. Intento frenar mi cabeza de pensamientos mientras miro el periódico. La camarera está preparando el café y de vez en cuando me mira. Si dijera que no tengo miedo en este momento estaría mintiendo. No sé cuál será el resultado de todo esto, pero estoy realmente acojonado.</p>
<p>Entre todo este lío me doy cuenta de que la chica de la entrada me está mirando fijamente. Es bastante guapa, pero ahora mismo tengo otras cosas en mente. Además, ya tengo a una mujer en mi cabeza. Me retiro de la guerra de las miradas y me centro en el periódico.</p>
<p>Al pasar las páginas no encuentro absolutamente nada, ni siquiera en los sucesos, parece que lo he conseguido, he logrado pasar desapercibido. Me gustaría saber que respondería si le pregunto por el golpe de su cara. Por otro lado quizás los dos estemos en peligro. Si el chico ha sobrevivido podría ir a por ella y terminar lo que empezó. Tengo que tener cuidado, quizás debería vigilarla por si acaso.</p>
<p>—Aquí tienes, tu café y un bollo de leche, a este invito yo.</p>
<p>—Muchas gracias.</p>
<p>Al dejar el café sobre la mesa la chica me regala su sonrisa con cierta gratitud, recordándome el abrazo tan dulce que me dio anoche. Estoy convencido de que sabe quién soy. Tengo que hablar con ella, no puedo irme sin saber que piensa de ello.</p>
<p><span class="Apple-converted-space">  </span>—Por cierto, ¿qué te ha pasado en la cara? ¿Estás bien?</p>
<p>—Nada, me golpeé con la mesilla durmiendo, soy un auténtico desastre.</p>
<p>Vaya, lo ha hecho con tanta naturalidad que hasta me lo podría haber creído. Esto solo hace que sienta más rabia por el desgraciado, significa que no es la primera vez que lo hace.</p>
<p>—A mí también me ha pasado alguna vez.</p>
<p>—Tu voz me resulta familiar, ¿nos conocemos de algo?</p>
<p>La pregunta del millón de dólares. Entrecierra sus ojos una vez más como queriendo recordarme.</p>
<p>—Me vas a perdonar pero creo que no te conozco de nada, aunque quizás hayamos coincidido en alguna fiesta o algo parecido.</p>
<p>—No creo, si hubiésemos coincidido en algún lugar lo recordaría.</p>
<p>Su cara se ruborizó casi al instante mientras cambiaba su sonrisa dulce por una pícara.</p>
<p>—Me acabas de dejar sin palabras. Gracias por el cumplido. ¿Te gustaría que quedásemos esta noche para tomar algo? Si quieres puedo pasar a recogerte por tu casa.</p>
<p>Bastante directo, pero si quiero protegerla no me queda otra alternativa. Quizás no sea muy ético sabiendo que por la noche me transformo y no voy a quedar con ella, pero necesito saber su dirección.</p>
<p>—Lo siento, hoy me toca trabajar todo el día y estaré cansada. Además, lo he dejado recientemente con mi novio y no estoy de humor.</p>
<p>¿Qué lo has dejado recientemente? La última vez que lo viste me lo llevaba volando al medio de la ría.</p>
<p>—No te preocupes otra vez será, entonces tendré que venir más veces para que me invites a otro bollo.</p>
<p>Me sonríe levemente mientras se marcha para atender a otros clientes. Al final no sé si me conoce o si está disimulando. Por la noche esperaré a que salga y la seguiré, tengo que protegerla por si su ex está vivo y vuelve para hacerle daño.</p>
<p>—Vaya, parece que te han dado calabazas.</p>
<p>Es la chica de la entrada, que sin darme cuenta se ha acercado a mi mesa. Me mira fijamente y se sienta en una de las sillas, pone los codos sobre la mesa y entrelaza las manos donde apoya su barbilla.</p>
<p>—Pues sí, parece que no es mi día.</p>
<p>Apuro el café dando pequeños sorbos, ya que aún está demasiado caliente para bebérmelo de golpe.</p>
<p>—Me llamo Elisa, y a mí me encantaría quedar contigo esta noche, y quien sabe…</p>
<p>Por si la mirada de arriba a abajo desnudando mi cuerpo no fuera suficiente, se mordió el labio inferior creando más énfasis y mayor carga en el mensaje a medio terminar. Podría decirle que sí y pasar de ella, pero no quiero, lo siguiente sería pedirme el móvil y darme el coñazo todo el rato. También podría darle un número falso, pero tiene algo en la mirada que no me acaba de convencer.</p>
<p>—Lo siento Elisa, pero hoy he quedado con mi novia.</p>
<p>Termino el café y me levanto de la mesa.</p>
<p>—¿TIENES NOVIA Y TE PONES A FLIRTEAR CON UNA CAMARERA?</p>
<p>Elisa se levanta alzando la voz y da un golpe en la mesa tan fuerte con la mano que hace que tiemble hasta la taza de café. Lo que me faltaba…</p>
<p>—¿Perdona?</p>
<p>—¡Eres un asco de tío, ojalá seas un desgraciado el resto de tu vida!</p>
<p>Sus palabras deberían entrarme por un oído y salirme por el otro. Quizás debería pasar de ella y de su locura, pagar, e irme sin más, pero no puedo. No consiento que nadie me insulte y menos sin venir a cuento y montando un numerito.</p>
<p>—Está bien guapa, no tengo novia, era la excusa perfecta para pasar de ti y de tu cara. No me interesa lo más mínimo quedar contigo y mucho menos conocerte.</p>
<p>—¡Y también eres mentiroso! ¿Qué clase de hombre se inventa una relación para no quedar con una mujer?</p>
<p>¡Buff…! Le faltan un par de veranos. Lo mejor es que me vaya, al final voy a llegar tarde a trabajar. Me voy hacia la barra sin mirar a Elisa, paso de contestarle, que se quede gritándole al mundo.</p>
<p>—Perdón por el espectáculo. Aquí te dejo el dinero del café. Muchas gracias.</p>
<p>—Nada, no te preocupes. Gracias a ti, espero que vuelvas pronto.</p>
<p>Maldita la hora en la que decidí entrar en la cafetería. Debería haber comprado el periódico y leerlo sentado en un banco. Que mala suerte la mía. Me dirijo hacia la entrada de personal donde están todos con su último cigarro antes de entrar, incluido Mark.</p>
<p>—Hey Jensen, ¿qué tal estás tío?</p>
<p>Mark me extiende su mano sin dejar de dar una calada al cigarro.</p>
<p>—Buenos días Mark, pues llevo una mañana de locos. ¿Y tú cómo estás?</p>
<p>—Bien, con pocas ganas de entrar.</p>
<p>—Bueno hombre, ¿qué tal con la chica?</p>
<p>—Pues perfecto, fuimos a cenar al <i>Raninni</i> y le encantó. Estuvimos charlando de nuestras vidas y descubrimos que estamos hechos el uno para el otro, tenemos muchísimas cosas en común.</p>
<p>Mark apaga su cigarro y entramos.</p>
<p>—Vaya, me alegro, ojalá tengas suerte esta vez. ¿Cómo se llama?</p>
<p>Me alegro por Mark, ojalá esta sea la definitiva, la que le haga madurar y sentar la cabeza. Es un buen tipo, se merece ser feliz.</p>
<p>—Tiene un nombre precioso, se llama Elisa.</p>
<p>Esta sorpresa si que no me la esperaba. Espero que no sea la perturbada con la que acabo de tener una discusión, si no Mark se llevará una gran desilusión.</p>
<p>—Es un nombre muy bonito, espero que todo os vaya muy bien.</p>
<p>—A ver que tal, por ahora nos estamos conociendo.</p>
<p>—Bueno, por algo se empieza. Venga tío, nos vemos luego que voy a fichar.</p>
<p>—Vale Jensen, luego me paso a visitarte.</p>
<p>Entre modificar precios, reponer, y atender a un par de clientes, mi jornada laboral se me pasa volando. Me dirijo al terminal más cercano para fichar, me despido de mis compañeros y me marcho pitando hacia la salida. Podría ir a saludar a la camarera, pero puede que esté Elisa y no me apetece tener otra batalla. A la salida no está Mark, le espero durante unos minutos pero no sale, así que le envío un mensaje para decirle que me tengo que ir.</p>
<p>Camino por la calle hacia mi casa, el calor a esta hora es insufrible, me quito la chaqueta, la corbata, y me desabrocho un par de botones. Al llegar al edificio me encuentro a la señora Rosa. Parece triste, ¿qué le habrá pasado?</p>
<p>—Señora Rosa, ¿le pasa algo? La veo triste.</p>
<p>—Ha pasado algo terrible, ¿no te has enterado?</p>
<p>—No, ¿qué ha pasado?</p>
<p>El corazón se me pone a mil por hora, el miedo a ser descubierto me pone en alerta.</p>
<p>—Antonio se ha suicidado, se ha ahorcado en el trastero.</p>
<p>Me quedo como si me tiraran un cubo de agua fría. La señora Rosa se pone a llorar, le doy un abrazo e intento consolarla, es una señora muy mayor, tiene más de ochenta años y los disgustos no son buenos.</p>
<p>—No me lo puedo creer, ayer mismo estuvimos hablando. ¿Ha dejado alguna nota o algo?</p>
<p>—Sí, han encontrado una nota enganchada en su camisa con una pinza de colgar la ropa, decía que no podía más.</p>
<p>La señora Rosa sigue llorando y le doy otro abrazo para consolarla.</p>
<p>Esto hace que piense en lo que sucedió anoche. ¿Con quién estaría hablando? ¿Y si no se mató él? ¿Y si esa persona era alguien a quién le debía dinero? Quizás debería haber actuado en el momento en el que subí a la azotea. Buscaba a alguien a quien ayudar y lo tenía justo al lado de mi casa. Ahora está muerto y no puedo hacer nada. En cierto modo me siento responsable de su muerte. Sabía que estaba pasando un mal momento pero nunca pensé que llegaría a este extremo.</p>
<p>Al cabo de unos minutos deja de llorar y nos despedimos. Entro en casa y me voy directo al salón, ahora mismo estoy sin ganas de pensar en nada. Me tiro en el sofá y enciendo la tele, al parecer hay una noticia en la playa de Samil. ¿En serio, hoy pueden pasar más cosas?</p>
<p><i>«A primera hora de la tarde ha aparecido el cuerpo de un hombre de unos treinta años de edad flotando en la playa de Samil. Se desconocen las causas de la muerte ya que el hombre estaba vestido. Fueron los bañistas los que alertaron a Protección Civil de que había un cuerpo en el agua. Poco después se supo que llevaba varias horas muerto y que el hombre era un vecino de Vigo llamado Armando Estévez».</i></p>
<p>Cuando ponen la foto mi cuerpo se congela de nuevo. Puede que fuera un desecho humano, pero de alguna forma ha muerto por mi culpa. Me había olvidado de él después de lo del señor Antonio.</p>
<p>Apago la tele y me tiro en la cama a descansar completamente hundido por los acontecimientos. Cojo la pinza del pelo y por algún motivo pido perdón, perdón por lo que he hecho, han muerto dos hombres y las dos muertes las podría haber evitado.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><em>(Durante esta semana se cumplen dos años de la publicación de mi primera novela, «<strong><a href="https://www.amazon.es/diario-Jensen-Alberto-Leiva-Pallares/dp/B09KN62T1P" target="_blank" rel="noopener">El diario de Jensen»</a></strong>. Compartiré cada día un capítulo con todos vosotros. Ya sabéis que podéis comprar mis libros en <strong><a href="https://www.amazon.es/s?i=stripbooks&amp;rh=p_27%3AAlberto+Leiva+Pallares&amp;ref=dp_byline_sr_book_1" target="_blank" rel="noopener">Amazon</a></strong>. También podéis seguirme en mi perfil de Instagram: <strong><a href="https://www.instagram.com/albertelp/?hl=es" target="_blank" rel="noopener">@albertelp</a></strong>).</em></p>
<p><strong>Lista de capítulos disponibles para leer:</strong></p>
<ul>
<li><strong><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-1-el-origen-de-un-destino/" target="_blank" rel="noopener">El diario de Jensen &#8211; Capítulo 1: «El origen de un destino»</a></strong></li>
<li><strong><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-2-conocimiento-de-uno-mismo/" target="_blank" rel="noopener">El diario de Jensen &#8211; Capítulo 2: «Conocimiento de uno mismo»</a></strong></li>
<li><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-3-un-dia-de-trabajo/" target="_blank" rel="noopener"><strong>El diario de Jensen &#8211; Capítulo 3: «Un día de trabajo»</strong></a></li>
<li><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-4-el-primer-bano-del-ano/" target="_blank" rel="noopener"><strong>El diario de Jensen &#8211; Capítulo 4: «El primer baño del año»</strong></a></li>
<li><a href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-6-eran-tres/" target="_blank" rel="noopener"><strong>El diario de Jensen &#8211; Capítulo 6: «Eran tres..»</strong></a></li>
</ul>
<p>La entrada <a rel="nofollow" href="https://albertoleiva.es/el-diario-de-jensen-capitulo-5-curiosidades-inesperadas/">El diario de Jensen &#8211; Capítulo 5: «Curiosidades inesperadas»</a> se publicó primero en <a rel="nofollow" href="https://albertoleiva.es">Alberto Leiva</a>.</p>
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